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La píldora del día después: un borrador que deja huella
- 23/11/2009
- Categorizado en: Su Voz

Asumir la responsabilidad de nuestros actos nos hace mejores personas y por lo tanto, en la medida en que aprendamos a asumir esa responsabilidad, tendremos una sociedad mejor.
Pareciera sin embargo, que estamos educando a nuestros hijos con un borrador en la mano para que cada vez que cometan un error, simplemente lo borren. Todos los que hemos pasado por las aulas sabemos que de tanto borrar se le hace un hueco a la hoja.
La vida de cada uno de los seres humanos se escribe en páginas delicadas que deben tratarse con respeto, pues todo lo que escribamos deja una huella, aunque tratemos de borrarlo. Más que darles un borrador debemos enseñar a nuestros hijos a asumir con responsabilidad todos sus actos, esa es la clave para acabar con muchos de los males de nuestro mundo.
La píldora del día después, no es más que eso un borrador y un borrador de mala calidad porque mancha, deja huella, no sólo físicamente porque no puede ocultarse que tiene sus efectos secundarios, máxime si la utilizan cada vez que tienen relaciones sexuales “sólo por si acaso”, sino que me hace más irresponsable cada vez (“porta mi si para eso está la pildorita”).
Si hablamos del aborto, como método anticonceptivo, la huella que deja es aún más profunda…Hable con las mujeres que en un momento de desesperación, decidieron terminar con la vida de un inocente, se sorprendería…
La pobreza no se acaba matando niños. La pobreza se acaba invirtiendo en educación, en un mejor acceso a los sistemas de salud, se acaba no botando al mar toneladas de alimento para mantener los precios, se acaba cuando usted y yo en nuestras casas no botemos ni un grano de arroz al basurero, cuando usted y yo no compremos todo lo que queremos, aún cuando no lo necesitamos, se acaba cuando comparto mi tiempo, mi pan con los demás, cuando soy responsable con los dones que Dios me ha dado.
¿Ha pensado usted por un instante que la píldora del día después va a ser un arma más puesta en las manos de los abusadores sexuales (sobre todos los intrafamiliares), que ahora ya no sólo amedrentarán a la chiquita para que no cuente que la están abusando sino que la obligarán a tomar la pastillita para que “no le pase nada malo”?
La gran mayoría de los abortos en el mundo no son por violación, ni por hambre, como quieren hacernos creer sus defensores, la mayoría de los abortos se dan porque no hemos aprendido a asumir nuestra sexualidad con responsabilidad, son un borrador que deja huellas muy profundas.
Eileen Roos Ayub
Cédula No. 1-483-530
[++] Más sobre este tema: La pastilla de la controversia en [NuestraVoz]
