Racismo y violencia en Virginia

GaleríaManifestación de ​supremacistas blancos se salió de control este sábado dejando a varios heridos y arrestados

Violentas refriegas se registraron este sábado entre militantes antirracistas y grupúsculos de la extrema derecha estadounidense reunidos en Charlottesville, en Virginia, obligando al gobernador a declarar el estado de emergencia y a la policía a prohibir la manifestación.

En medio de nubes de gas lacrimógeno, los enfrentamientos a golpes entre las partes se multiplicaban aún antes de comenzar la movilización, con riñas, arrojándose proyectiles e intercambiando golpes con palos

En ese clima de alta tensión, los temores de que se produjeran hechos más graves se incrementaban porque los manifestantes portaban armas a la vista, algo que está permitido por la ley en el estado de Virginia.

Más tarde, testigos relataron que un automóvil embistió a la multitud hiriendo a varias personas. En un video publicado en las redes sociales, se ve cómo un automóvil oscuro golpea violentamente a otro vehículo por detrás y luego retrocede velozmente en medio de los manifestantes. Otras imágenes muestran a varios heridos en el suelo.

Al menos un individuo falleció en el hecho, confirmó el alcalde de Charlottesville, Michael Signer.

Ante los incidentes, la policía antimotines decidió no permitir la manifestación que estaba prevista y procedió a la evacuación del parque público donde iba a tener lugar. Los efectivos realizaron un número no precisado de detenciones en el operativo.

Los grupos de la derecha radical, entre los que figuraba el Ku Klux Klan y neonazis, querían denunciar y oponerse de forma unitaria al proyecto de Charlottesville de retirar de un espacio municipal la estatua del general confederado Robert E. Lee, quien luchó a favor de la esclavitud durante la Guerra Civil estadounidense.

"Este evento podría ser una vitrina histórica de odio, reuniendo en un solo lugar un número de extremistas inédito desde hace al menos una década", advirtió Oren Segal, director del Centro sobre extremismo de la Liga Antidifamación, una asociación que lucha contra el antisemitismo.

El 8 de julio, algunas decenas de miembros del Ku Klux Klan ya se habían reunido en este tranquilo y pintoresco pueblo, muy superados en número por los manifestantes antirracistas. Pero las imágenes de estos extremistas con su vestimenta tradicional fueron difundidas en todo el mundo.

Esta vez, la derecha nacionalista esperaba atraer a más seguidores, gracias a la presencia de varios funcionarios del movimiento Alt-Right, que apoyó a Donald Trump durante su campaña.

Los participantes, supuestamente llegados desde todo Estados Unidos, tuvieron dificultades para hospedarse: la plataforma de apartamentos de alquiler Airbnb canceló un número desconocido de cuentas vinculadas a la extrema derecha, destacando sus principios de hospedaje independientemente de orígenes étnicos.

Jason Kessler, el organizador de la manifestación, había estimado en Twitter que esta medida equivalía a "un ataque contra la libertad de expresión y los derechos civiles".

Por su parte, Paul Ryan, el líder republicano en el Congreso, denunció la reunión de la extrema derecha como un "espectáculo repugnante", basado en una "intolerancia vil."