

Recibo hasta 100 correos electrónicos al día. Tengo excelentes periodistas ciudadanos que reportan el faltante de un medicamento, una fuga de agua, un servicio deficiente de transporte público, un daño ambiental, un estudiante preocupado por estar perdiendo clases y un maestro que defiende la huelga...
Trato de darle trámite a toda denuncia. Algunas se solucionan rápidamente, otras tardan más. Por eso es que entre los correos hay también agradecimientos y reclamos, 'qué pasó con mi queja'.
Ocasionalmente, me consultan qué tramites seguir para obtener una residencia o un préstamo. La respuesta es que jamás podré ser mejor fuente que la Dirección de Migración o que un entidad financiera para contestarles.
Lo que menos recibo son ideas, sugerencias, aunque por suerte también las hay. Lo he dicho siempre, es más facil destruir que construir. No me mal interpreten, las denuncias fundamentadas son muy importantes, llamamos así a cuentas a toda suerte de funcionarios públicos, en algunas ocasiones hasta a la empresa privada. Pero igualmente cruciales son las buenas ideas para desenmarañar este país. De esas recibo pocas, a pesar de tener un canal abierto y dedicado específicamente a ello, 100 ideas para mejorar Costa Rica.
A veces pienso que el balance de mi buzón de entrada es un reflejo de nuestro actuar en sociedad. Pero soy positiva, esa percepción puede cambiar.