Feminicidios en Costa Rica feminicidios entre 2004 y 2014

En tres de cada cuatro feminicidios, víctimas nunca denunciaron a sus agresores

Del 2004 al 2014, hubo un promedio de 32 feminicidios al año

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Cada año, entre 2004 y 2014, un promedio de 32 mujeres murió a manos de sus compañeros sentimentales en Costa Rica. En la gran mayoría de los casos -un 75 por ciento- las víctimas nunca reportaron maltrato ante las autoridades ni presentaron denuncias formales de agresión contra sus asesinos.

De las 316 muertes registradas esa década, solo 16 víctimas tenían medidas de protección y únicamente 79 formularon denuncias por maltrato.

Así se desprende de un análisis realizado por AmeliaRueda.com de las estadísticas del Poder Judicial, instancia encargada de administrar la información oficial sobre ese delito.

Los asesinatos de esas mujeres no son homicidios comunes. Sus asesinatos son considerados como “feminicidios” porque el móvil principal es su género.

El feminicidio es la cúspide de la violencia contra la mujeres. Para llegar a tal desenlace, la agresión sube peldaños de intensidad, dejando a su paso una estela de sufrimiento y dolor, que son, en la mayoría de los casos, alertas y señales que trascienden la esfera privada y anuncian un final sangriento.

La cifra se ha mantenido fluctuante a lo largo de la década analizada: en el 2011 se registró el mayor número de feminicidios (42), mientras que la cifra más baja fue 18 en el 2013.

Hay dos definiciones de “feminicidios”:

Uno, en el artículo 21 de la Ley de Penalización de la Violencia Contra las Mujeres, que pena:

a quien dé muerte a una mujer con la que mantenga una relación de matrimonio, en unión de hecho declarada o no.

El otro más amplio, en la Convención Internacional de Belém Do Pará, que estipula que lo entiende como cualquier acción o conducta basada en su género, “que cause muerte…” y que sea perpetrado:

dentro de la familia o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer
en la comunidad (…) por cualquier persona
... o tolerada por el Estado o sus agentes, donde quiera que ocurra

¿En qué se falla?

“Cuando llegamos a un caso de feminicidio en el que no hubo una medida de protección, en que no había (en el aparato judicial) antecedentes de violencia, significa que todo el sistema falló; por que eso debió detectarse. Un feminicidio no es un acto espontáneo; es la acumulación de un proceso de violencia, el sistema tiene que detectarlo e impedir que llegue a tal extremo”.

La explicación es de la jefa de la Secretaría Técnica de Género del Poder Judicial, Jeannette Arias Meza, instancia encargada de desarrollar estrategias y políticas para cerrar las brecha de acceso a la justicia entre hombre y mujeres y de atender el tema de violencia de género.

Las razones son diversas. Están las más concretas, como la distancia geográfica entre el lugar donde reside la víctima de violencia y el juzgado donde puede plantear la denuncia.

“Hay casos en donde la mujer no sabía donde poner la denuncia, cómo hacerlo, en donde pidió ayuda y no fue escuchada, en donde no estaba empoderada para solicitar auxilio”, señala Arias, quien sostiene que un elemento esencial para prevenir los feminicidios son las medidas de protección, porque estas, en buena parte de los casos, mantienen alejado y controlado al agresor.

Las medidas de protección están plasmadas en el artículo 3 de la Ley contra la Violencia Doméstica.

La directora del Área de Violencia de Género del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), Ana Hidalgo, apuesta no solo a las medidas de protección, sino a la identificación de una clara y determinada serie de conductas y situaciones para brindar el auxilio a las mujeres.

Para ello, sostiene Hidalgo, es esencial la capacitación a los policías y operadores judiciales para que, al ver las señales enciendan la luz de alerta; en suma, la propuesta tiene como norte que a las mujeres víctimas de violencia que presenten los factores de riesgo reciban un trato diferenciado y especial debido a su alta vulnerabilidad.

“Son muertes anunciadas, es decir mujeres que tiene historias de violencia que va en crecimiento. Son prevenibles, no se trata de que un día a un tipo se le metió el diablo y mató a una mujer, así no funciona, hay factores que están a la vista y que permitan prevenir la muerte”, sentenció.

Vulnerables

Otra de las razones por las cuales se explica porqué la mujer no denuncia es el alto grado de vulnerabilidad en que se encuentra.

“Es probable que se trate de relaciones de pareja que comenzaron cuando la mujer era muy joven, lo que le permite al hombre –quien es mayor– ejercer control y someterla a su violencia sicológica, sexual o física”, destacó la experta, quien añadió que justo en ese rango de edad la mujer está en su etapa fértil, por lo que se puede intuir que tiene hijos, lo que la hace aún más vulnerable, pues debe velar no solo por su seguridad, sino también por la de los menores.

A esto hay que sumarle el factor patrimonial, casos en donde la mujer agredida depende económicamente del hombre, lo que la amarra a él.

15% de las víctimas de feminicidio eran menores de edad

Asesinatos cometidos entre el 2004 y el 2014

Del total de los 316 feminicidios registrados entre el 2004 y el 2014, 15 por ciento fueron menores de edad.

Dentro de las víctimas de feminicidio que eran menores de edad se pueden distinguir dos categorías. La primera la integran hijas de las mujeres con las que los agresores sostienen o sostuvieron una relación.

En esos casos, los victimarios se ensañan contra la menor de edad como una estrategia para atormentar o castigar a su pareja. En algunos casos, la pequeña también es hija del agresor. De hecho, cinco por ciento de las víctimas de feminicidio entre el 2004 y el 2014 fueron asesinados por sus propios padres.

La otra categoría tiene que ver con muchachas que inician a temprana edad una relación sentimental con un sujeto mayor.

Las autoridades han catalogado esos vínculos como “relaciones impropias”, en donde hay un abuso de poder y relaciones sexuales no avaladas por la legislación. El Código Penal tipifica como delito el encuentro sexual con mujeres menores de 15 años, pese a que haya consentimiento de la muchacha.

Detonantes de feminicidios

En 20% de los feminicidios el detonante fue que la mujer decidió romper con la relación

Bajo la sombrilla de violencia sistemática y machismo desmedido en que se dieron los feminicidios, cada muerte tuvo un detonante que propició la materialización del acto. En un 20 por ciento (62 de los 316 cometidos entre el 2004 y el 2014) de los casos fue el rompimiento de la relación.

Los feminicidas le quitaron la vida a sus víctimas porque estas decidieron ponerle fin al vinculo que tenían con ellos, algo, desde el punto de vista del agresor, inaceptable.

El sicólogo experto en tema de masculinidad y violencia, Ruthman Moreira, explica que lo anterior deja claro los elementos más tóxicos de la masculinidad hegemónica, pues los agresores sienten que la mujeres les pertenecen, y que al intentar terminar la relación ellas se salen de su control y de su dominio, por lo que las hacen pagar tal “rebeldía”. De hecho, el 39 por ciento de los feminicidios (124 del total), el detonador fue la “conducta posesiva” por parte del agresor.

Otra categoría que resalta es la de “no corresponde pretensiones amorosas”, con un siete por ciento; se trata de situaciones donde el agresor encontró como justificación para matar a la mujer, que ella no quisiera ser su pareja. En contraste, el “disturbio mental” solo fue el detonante de uno de los 316 casos de feminicidios registrados en la década de estudio.

Para la experta del Inamu, Ana Hidalgo, lo anterior desmitifica la noción de que los agresores actúan por “locura” o porque tienen problemas en la cabeza. En realidad, dice Hidalgo –con respaldo de las estadísticas- lo que ocurre es violencia patriarcal y tóxica.

Padre de la víctima fue el asesino en 5 de cada 100 feminicidios

Una muerte temprana y en manos del hombre que las trajo a este mundo tuvieron 15 mujeres entre el 2004 y el 2014 en Costa Rica. Ellas conforman el 5 por ciento del total de feminicidios (316) registrados en el país en ese periodo.

La cifra de mujeres asesinadas por sus padres (filicidios) se obtuvo a partir de un análisis de estadísticas del Poder Judicial realizado por AmeliaRueda.com.

La explicación que dan las expertas a este fenómeno es que el ataque del agresor o la intención de dañar no iba dirigida realmente hacia las hijas, sino contra las madres de estas, con quien los agresores mantenían una relación. Es decir, los victimarios, como una estrategia de perjudicar y amedrentar a su pareja o expareja, se ensañan contra la hija que tienen en común.

Así lo analiza la directora del Área de Violencia de Género del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), Ana Hidalgo. “Es como si las hijas estuvieran en la línea de fuego, las amenazan con hacerles daño para atormentar a la madre, de castigarla; es un juego de poder donde el más débil y vulnerable afronta lo peor”, detalló.

En octubre del 2009 un sujeto de apellido Ego Aguirre mató a su hija de ocho meses y estranguló a su esposa, en el cantón josefino de Escazú.

La misma noche del crimen, Ego se suicidó. Esa, precisamente, es otra de las piezas presentes cuando hay filicidio: el asesino se quita la vida.

En la década estudiada, el 18 por ciento de los feminicidas cometió suicidio. El sicólogo experto en tema de masculinidad y violencia, Ruthman Moreira, explicó que quitarse la vida, es la salida para el agresor al no encontrar respuestas a su ira descontrolada. Al mismo tiempo, una forma de esquivar un proceso judicial que no “entenderá” las razones que lo motivaron a cometer el asesinato.

Además del caso de los padres asesinos, también se registran hijos que mataron a sus madres y nietos a sus abuelas. De los primeros se reportan ocho casos en la década de estudio; de los segundos, dos.

Asesinos mataron con sus manos a 40% de las víctimas de feminicidio

18 por ciento de los agresores comete suicidio tras asesinar a su víctima

Cuatro de cada diez de feminicidas matan a sus compañeras o exparejas con sus propias manos, a punta de golpes o estrangulándolas.

Lo anterior se evidencia en un análisis que realizó AmeliaRueda.com de las estadísticas del Poder Judicial entre el 2004 y el 2014.

En ese periodo se registraron 316 feminicidios tomando tanto el criterio estipulado en el artículo 21 de la Ley de Penalización de la Violencia contra la Mujer como el plasmado en la Convención Internacional de Belém Do Pará.

El uso de las manos por parte de los asesinos muestra que es un delito que se hace con saña, con un interés particular de hacer sufrir y denigrar a la persona, opina la directora del Área de Violencia de Género del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), Ana Hidalgo.

Cuando los agresores no usan las manos para matar, agrega Hidalgo, igual se nota el alto grado de violencia, pues no asesina a las mujeres de un balazo, sino de 10, ni de una puñalada, sino 20 machetazos.

“Para matar a alguien no se necesitan 20 balas, ni pasarle el carro por encima tres veces, ni cercenarle el cuerpo o cortarle los senos. En estos crímenes hay un componente de misoginia, de odio hacia las mujeres”-

La experta añadió que la forma en que se mata a la víctima destapa una diferencia entre los feminicidios y el resto de asesinatos; destacó que los hombres víctima de homicidio – a excepción de algunos casos vinculados al crimen organizado– no son sometidos a tal nivel de violencia, pues las razones de fondo son distintas.

Honra pisoteada

El sicólogo especialista en temas de masculinidad, Ruthman Moreira, explicó que la forma en que se cometen los feminicidios revela la expresión más tóxica del machismo.

“Por lo general el asesinato se da como un castigo del hombre a la mujer por salirse de sus reglas… ella rompe la relación o, si ya están separados, ella forma una nueva relación con otra pareja…Entonces el hombre, desde la masculinidad tradicional, cree que es la forma que ponerla en su lugar y, de esa forma, restablecer el orden. Es una demostración de poder, de reafirmar su hombría, por ello la mata con sus manos y de formas tan violentas”, explica el experto

Esa misma violencia tóxica que envuelve a los asesinos los hace llegar a cometer suicidio. Esto ocurre en el 18 por ciento de los casos. En la mayoría de las ocasiones el acto lo realiza minutos después de acabar con su víctima.

9 de cada 10 acusados por feminicidios son condenados

Mayoría de imputados recibe penas que oscilan entre los 20 y 29 años de cárcel

Un 89 por ciento del total de acusados por feminicidio terminó en la cárcel.

El feminicidio es el asesinato de una mujer por su esposo o conviviente (unión libre) y está tipificado como delito en Costa Rica desde 2007, en el artículo 21 de la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres.

Desde 2007 y hasta el 2014 hubo un total de 53 sentencias por feminicidio, de las cuales 47 fueron condenatorias y las restantes 6, absolutorias.

Ese fue uno de los hallazgos de un estudio de las estadísticas del Poder Judicial elaborado por AmeliaRueda.com.

En ese periodo se registraron 79 feminicidios. La razón por la cual no coincide el número de sentencias con el de feminicidios es que hay procesos que aún están abiertos, otros en donde una misma personas mató a más de una mujer, y también hay casos donde el victimario comete suicidio.

Tal explicación la brindó la directora de la sección de estadísticas del Poder Judicial, Ana Ericka Rodríguez.

Además de los feminicidios basados en el artículo 21 de la ley citada, el Poder Judicial también clasifica bajo ese mismo delito aquellos asesinatos en donde el agresor es expareja, familiar o allegado de la víctima.

Bajo esa categoría, entre el 2007 y 2014, se registraron 153 feminicidios; no obstante estos fueron procesados judicialmente bajo otras tipología penales, como homicidio calificado u homicidio simple.

Editora General: Amelia Rueda

Editor Ejecutivo: Antonio Jiménez

Investigación y textos: Alonso Mata Blanco

Ilustraciones: Rosa Alvarado

Videos: Luis Carlos Bogantes

Animación, Gráficos y Desarrollo Web: Henry Arroyo - Nexus Digital