11 imputados por pederastia en la Iglesia española no serán juzgados

Pederastia​El escándalo estalló en noviembre anterior, después de que la víctima informara de los abusos sexuales que habría sufrido

Once de los doce imputados en un caso de pederastia en el seno de Iglesia católica española, en el que se implicó personalmente el papa Francisco, no podrán ser juzgados debido a la prescripción de los hechos, según una decisión judicial anunciada este lunes.

El juez Antonio Moreno, del juzgado número 4 de Granada, en el sur de España, consideró que, según la ley, debía "declarar la prescripción de los delitos de abusos sexuales sin penetración, exhibicionismo y encubrimiento" para nueve sacerdotes y dos laicos.

Por el contrario, el magistrado decidió proseguir las acciones judiciales contra otro de los sacerdotes, imputado por hechos "que podrían ser constitutivos de delito de abuso sexual continuado con introducción de miembro corporal por vía anal, y tentativa de introducción de miembro viril".

Estos crímenes, precisa el juez Moreno, pueden ser castigados con una pena superior a cuatro años de cárcel, en virtud del código penal en vigor en el momento de los hechos, en 2007.

El escándalo estalló en noviembre después de que la víctima, un joven español, exmonaguillo y miembro del Opus Dei, ahora de 25 años, informara de los abusos sexuales que habría sufrido siendo menor en Granada, en una carta dirigida al papa Francisco, quien lo animó a denunciarlo.

El pontífice había expresado el 25 de noviembre su "grandísimo dolor" tras tener conocimiento de este caso por la misiva en que la víctima afirmaba temer que otros menores estuviesen afectados.

"Recibí la carta, la leí, llamé a la persona y le dije: Mañana ve a ver al obispo", contó el Papa, que escribió al obispo de Granada "para que empezara el trabajo, hacer la investigación e ir adelante".

"¿Cómo lo estoy viviendo? Con gran dolor, con grandísimo dolor. Pero la verdad es la verdad y no debemos esconderla", reconoció el Pontífice.

Tras su elección en marzo de 2013, el papa Francisco defiende una política de cero tolerancia contra la pederastia, que podría haber generado decenas de miles de víctimas en el mundo y desacreditó fuertemente la Iglesia católica.