2.000 muertos por bombardeos aéreos en Siria a cuatro días de elecciones presidenciales

Unos 2.000 muertos por bombardeos aéreos se reportan en Siria en los últimos meses y a cuatro días de las elecciones en las que el presidente Asad pretende reelegirse, el próximo martes.

La elección presidencial del 3 de junio, que la oposición califica de "farsa", se llevará a cabo en las regiones bajo control de las fuerzas del régimen, que busca así reforzar la posición de Asad en esta guerra que quiere ganar a cualquier precio.

"El presidente Asad está hablando de elecciones, pero los habitantes de Alepo (una provincia al norte controlada por los rebeldes) la única campaña que conocen es una militar", dijo la organización internacional de defensa de derechos humanos Human Right Watch a finales de abril.

Unos 2.000 civiles, entre ellos cientos de niños, fallecieron desde principios de año en los ataques aéreos del ejército sirio contra Alepo, cuya capital el régimen de Bashar al Asad quiere arrebatar a los rebeldes cueste lo que cueste.

Una ONG siria presentó este viernes el balance, que muestra el alcance del drama humano en la guerra en Siria, a cuatro días de la controvertida elección presidencial, que Asad está seguro de ganar.

"Desde principios de enero y hasta el 29 de mayo, 1.963 personas han muerto por los barriles de explosivos y las bombas lanzadas por el ejército del aire [...] entre ellas 567 niños y 283 mujeres", indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que cuenta con una red de fuentes civiles, médicas y militares.

Alepo, excapital económica de este país devastado por más de tres años de guerra, está dividida desde julio de 2012 y los barrios hostiles al presidente sirio son el objetivo desde mediados de diciembre de una ofensiva del ejército con bombardeos diarios.

Estos bombardeos, realizados a menudo por helicópteros que lanzan barriles de explosivos, provocaron el éxodo de miles de personas y dejaron la ciudad en ruinas.

Los barriles, vaciados del aceite, el gas o el agua que contenían, se convierten en unas bombas rellenas de potentes explosivos y metralla para reforzar el efecto de fragmentación y sin una trayectoria fijada.

Naciones Unidas denunció el "efecto devastador" del uso de barriles, mientras Estados Unidos lo calificó de "barbarie".

Los militantes anti Asad acusaron, sin embargo, a la comunidad internacional de quedarse de brazos cruzados ante esta "masacre".