38 madres hondureñas y sus hijos llegan a su país tras ser deportados por Estados Unidos

Honduras recibió a un grupo de 38 madres y sus niños que llegaron deportados de Estados Unidos, en el primer vuelo de repatriaciones aceleradas desde el inicio de la crisis humanitaria que incluye a 57.000 menores que emigraron ilegalmente desde octubre pasado a esa nación.

Una comisión del gobierno de Honduras y representantes de organismos no gubernamentales recibió a 21 niños de entre 18 meses y 15 años y a 17 mujeres, en el aeropuerto de la ciudad de San Pedro Sula, ubicado a 240 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

Según Estados Unidos, desde octubre del año pasado por lo menos 57.000 menores de edad sin compañía de adultos, la mayoría de Honduras, El Salvador y Guatemala, fueron interceptados en suelo estadounidense, tras emigrar clandestinamente en busca de sus familiares o huyendo de la violencia en sus países.

El gobierno de Barack Obama solicitó la semana pasada al Congreso $3.700 millones en fondos especiales para atender lo que calificó de "urgente situación humanitaria".

Para las autoridades hondureñas, los niños deportados también forman parte de esa "crisis", aunque hayan emigrado acompañados con un familiar y no solos.

Angélica Gálvez, de 31 años, y su hija Abigail, de seis años, que habían emigrado el 27 de mayo y las detuvieron un mes después, llegaron en el vuelo procedente de Nuevo México.

"Decidí salir para allá porque aquí no tengo ayuda de nadie", explicó la mujer a periodistas que la abordaron en la acera, tras bajarse de un bus blanco que dejó a los deportados en diferentes zonas de San Pedro Sula.

Como el resto de las mujeres, ella, quien había dejado en Honduras a otros hijos -de 15, 8 y 3 años- recibió de la comisión hondureña 650 lempiras ($30) para regresar a su comunidad de origen y una bolsa de víveres, como arroz, frijoles, azúcar y otros productos.

En el mismo vuelo, viajaban otros 40 salvadoreños y 40 guatemaltecos, quienes fueron llevados a sus países, precisó un portavoz.