52% de carreteras nacionales requiere sustitución de capa de ruedo, revela informe del Lanamme

estudio​189 kilómetros de vías necesitan reconstrucción total

El 52 por ciento de las carreteras nacionales requiere sustitución de sus superficies de ruedo, debido a que los pavimentos presentan niveles de irregularidad altos.

Este es uno de los principales hallazgos del Informe de Evaluación de la Red Vial Nacional Pavimentada de Costa Rica 2014-2015, desarrollado por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica.

El estudio precisa que las vías que requieren de este mantenimiento de recuperación funcional corresponden a 2.782,71 kilómetros.

El coordinador de la unidad de puentes del Lanamme, Roy Barrantes, explicó que la investigación calificó el estadio de las vías para determinar qué tipo de intervención requiere el pavimento de cada una de ellas.

Barrantes aseguró que debido al alto deterioro de las vías (presencia de baches, grietas, gradillas, piel de largarto), la intervención debería ser ejecutada con una alta prioridad, con el fin de evitar un daño posterior en la capa estructural.

En el estudio también se destacó que el 37,40 por ciento de las vías necesita un mantenimiento de prevención. Estos 1.970,69 kilómetros se encuentran en la categoría de mejor condición, sin embargo, deben recibir sellos de preservación tipo sand seal, o sellados de grietas, con el fin de alargar su vida útil.

Por el contrario, el 9,47 por ciento de las calles de la red vial requiere rehabilitación o reconstrucción total, ya que son calificadas como malas o muy malas.

El informe de Lanamme revela que las carreteras no han sufrido cambios significativos en dos años, no obstante, el modelo de mantenimiento del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) ha provocado que algunos tramos que se encontraban en buen estado pasen a condición regular e incluso mala.

Lanamme califica las carreteras bajo tres parámetros: capacidad estructural (sostén que tiene un pavimento para soportar el peso de vehículos sin dañarse), capacidad funcional (presencia de irregularidades en la vía) y resitencia al deslizamiento.

En el primer rubro, los resultados arrojan que el 90,22 por ciento de la red vial evaluada se encuentra en buen estado, mientras que solo 4,17 por ciento fue calificada con deflexiones altas, esto quiere decir que la capacidad para resistir el paso de vehículos de acuerdo con el tráfico diario es mala.

San José suma la mayor cantidad de kilómetros con deflexiones muy altas con 27,32 de los 867,74 analizados en la provincia.

En el caso de irregularidad de las vías, 2.169,26 kilómetros, lo que corresponde al 41,17 por ciento de las calles nacionales, se encuentran en condición deficiente y 1.100,04 kilómetros más como muy deficiente.

Las provincias que poseen menos de un 15 por ciento de sus secciones con valores muy deficientes son Guanacaste, Puntarenas y Limón.

Los resultados del análisis de la resistencia al deslizamiento detallaron que 34,36 por ciento presentó condiciones deslizantes y el 20,63 por ciento fue evaluada como muy deslizantes.

Para este análisis solo se pudieron evaluar 2.684,05 kilómetros, debido a que el equipo con el que cuenta Lanamme para realizar la medición solo puede hacerse en calles sin mucha irregularidad, lo que confirma que cerca de la mitad de las vías tiene condiciones que perjudican el confort de los conductores.

Alajuela es la provincia con más carreteras calificadas como muy deslizantes con 153,76 kilómetros, seguida por Puntarenas con 115,91 kilómetros y Limón con 102,88 kilómetros.

Este es el sexto informe que realiza Lanamme sobre el estado de las vías nacionales no incluye la red cantonal. Para esta ocasión se incorporaron 80,2 kilómetros de rutas de travesía.

El informe es entregado a las autoridades de infraestructura vial del país para que lo tomen como insumos, sin embargo, las recomendaciones del estudio no son vinculantes.

La investigación le cuesta a Lanamme aproximadamente $50 el kilómetro, mientras que si se hiciera por medio de un consultor privado el costo ascendería a $2 mil por cada kilómetro.