Arzobispo de Santiago declara ante justicia y sostiene que iglesia no encubrió a pederasta

Acusaciones​El sacerdote Fernando Karadima fue condenado por el Vaticano por abuso sexual de menores en el 2010

El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, declaró este jueves ante la justicia en el marco de una demanda civil en la que se acusa a la Iglesia católica chilena de encubrir al sacerdote Fernando Karadima, condenado por el Vaticano por abuso sexual de menores.

Ezzati, demandado en su calidad de representante legal del arzobispado de Santiago, declaró por dos horas y media en la Corte de Apelaciones de Santiago. "De parte de la iglesia no ha habido encubrimiento", destacó el religioso al salir de la sede judicial a periodistas.

"Contesté todas las preguntas que me hizo (el magistrado) y espero que haya servido y sirva para clarificar cada vez más la postura de la iglesia, que es una postura de amor a la verdad, que es una postura de comprensión hacia los que han sido víctimas", comentó un sereno Ezzati.

Ezzati recordó el "abuso, doloroso y grave" de las víctimas y reiteró el "perdón" de la iglesia.

El arzobispado de Santiago fue demandado por víctimas de abuso sexual cometidos por el sacerdote Fernando Karadima, quienes exigen una indemnización de unos 450 millones de pesos ($652.000), además de una declaración pública de perdón.

"Uno le reprocha a Ezzati (...) haberse olvidado de las víctimas y haberse preocupado de los victimarios", dijo Juan Pablo Hermosilla, abogado de las víctimas.

Formador de obispos, Karadima fue denunciado por abuso sexual por cinco exfeligreses, hoy adultos, que lo acusaron de haber abusado sexualmente de ellos cuando eran adolescentes y concurrían a la parroquia que el religioso dirigía en un exclusivo barrio de Santiago.

La justicia chilena consideró en el 2010 que la causa había prescrito, pero el Vaticano lo declaró culpable de abuso sexual, condenándolo a "retirarse a una vida de oración y penitencia".

Tras ese revés judicial, las víctimas abrieron una demanda civil contra la iglesia, acusándola de encubrir las acciones de Karadima.

La denuncia tomó fuerza meses atrás, cuando un medio local publicó una serie de cartas entre Ezzatti y el exarzobispo de Santiago y su antecesor en el cargo, Francisco Javier Errazuriz, en las que dejaban entrever intentos del eclesiástico de encubrir a Karadima.

El caso de Karadima sacudió a la Iglesia chilena, que pidió perdón en abril de 2011 por las acusaciones de pederastia sobre una veintena de sacerdotes.