Cartas sin entregar revelan intimidades y secretos de la sociedad europea del Siglo XVII

Historia​Expertos de cinco universidades investigan los “secretos” de miles de cartas antiguas, pertenecientes a un jefe de correos holandés, y guardadas en el Museo de la Comunicación de La Haya

El baúl de cuero que durante años Simon de Brienne y su esposa, Maria Germain, protegieron con increíble celo, ya no guardará más secretos, pues un equipo de investigadores de las universidades de Leiden, Groningen, Oxford, Yale y MIT se encargarán de ventilar su contenido: cartas.

Cerca de 2600 misivas enviadas y recibidas desde toda Europa a los Países Bajos hace 300 años, y que por alguna razón no pudieron ser entregadas, forman parte del increíble tesoro que Brienne, administrador de correos de La Haya, decidió guardar en su viejo baúl, entre 1680 y 1706, época de guerras y agitación política en Europa.

La mayoría de las cartas fueron enviadas desde y hacia Francia, España y los Países Bajos, pero nunca entregadas, ya fuera porque no se pudo encontrar a sus destinatarios, o porque éstos habían fallecido, o bien, porque no querían pagar los gastos de envío pendientes. Lógicamente, otras razones se interpusieron entre los mensajes y sus destinatarios.

"Una petición de ayuda de una mujer desesperada se ha abierto y leído más de 300 años después de que el hombre al que fue enviada se negara a aceptar la entrega –lo cual no es sorprendente, ya que el rico comerciante de La Haya debe de haber sospechado que contenía la desagradable noticia de que estaba a punto de convertirse en padre", narró el diario británico The Guardian.

Ahora, este fabuloso archivo, legado al Museo de la Comunicación de La Haya en 1926, es objeto de investigación por parte de un equipo interdisciplinario de académicos, en un ambicioso proyecto internacional denominado Firmado, Sellado y entregado (Signed, Sealed & Undelivered), financiado por la Organización Holandesa para la Investigación Científica (NWO).

La colección incluye cartas de aristócratas, espías, comerciantes, editores, actores, músicos, campesinos apenas alfabetizados y gente de alto nivel con hermosa caligrafía, y están escritos en francés, español, italiano, holandés y latín.

Los investigadores prestan especial atención al contenido de la correspondencia, aunque también a la forma en la que las cartas fueron selladas y dobladas. Según los expertos, esta colección es un tesoro documental que revela historias de la vida cotidiana de toda la Europa del siglo XVII, ya que los Países Bajos estaba en el corazón de los sistemas de comunicación de Europa, y brinda la oportunidad de estudiar una sección específica de su desarrollo.

Cerca de 600 cartas permanecen sin abrir, y quizá continúen así, incluso ahora que están bajo la lupa. Gracias a la tomografía de rayos X, una tecnología de exploración avanzada que se utilizó para estudiar la Rollos del Mar Muerto, las cartas podrán leerse sin necesidad de romper los magníficos sellos de seguridad, colocados para evitar miradas indiscretas.