EE.UU. se va de Afganistán tras 13 años de guerra y advierte que sigue siendo peligroso

retirada​Más de 2.300 soldados estadounidenses perdieron la vida en la última década y la factura asciende a un billón de dólares

Después de 13 años de una guerra agotadora, Estados Unidos se retira de Afganistán, abrumado por las dudas acerca de una misión que le costó la vida a miles de soldados y que aun así deja un país a expensas de la insurgencia talibán.

A medida que se acerca el final del año y el fin de la misión de la OTAN, el 1 de enero, el grueso del ejército de Estados Unidos deja el escenario deAfganistán sin triunfalismo luego del conflicto más largo en el que el país norteamericano jamás se haya involucrado.

La fuerza de la OTAN en Afganistán (ISAF), que contó con más de 140.000 efectivos en el momento más fuerte de su presencia, debe ser reemplazada en 2015 por 12.500 soldados extranjeros, en su mayoría estadounidenses, destinados en teoría a un papel secundario.

Desde finales de 2001 y la invasión del país, más de 2.300 soldados estadounidenses han perdido la vida y la factura es de alrededor de un billón de dólares.

Públicamente, el Estado Mayor asegura a viva voz que las fuerzas de seguridad afganas entrenadas por Estados Unidos son bien capaces de mantenerse firmes contra los talibanes.

Pero en privado, algunos funcionarios expresan su temor de un colapso similar al que se vivió en Irak, cuyo ejército se ha mostrado incapaz de contener el avance de la organización yihadista Estado Islámico.

"Los talibanes claramente no tienen el poder que tenían en 2001, pero están lejos de ser derrotados", dijo Vanda Felbab-Brown, analista del centro de anlásisi Brookings.

En Estados Unidos la cobertura mediática de la retirada de los soldados es casi inexistente, probablemente por temor a escaldar una opinión pública mayoritariamente escéptica sobre el éxito del conflicto. En filas del ejército, sólo 23% piensa que la misión fue cumplida, según una encuesta reciente.

"Un país democrático y estable"

La ayuda internacional permitió construir carreteras y escuelas, pero también la inundación de dólares sirvió para alimentar la corrupción y, por medio de desvíos, financiar a la insurgencia.

En el frente, Washington ha seguido enviando refuerzos "con la vana esperanza de que las cosas eventualmente mejoren", dijo el general retirado Daniel Bolger en su libro "¿Why We Lost" (¿Por qué perdimos?).

La presencia militar de Estados Unidos llegó a alcanzar los 100.000 hombres. Hoy en día, no hay más que 11.000.

Los talibanes ciertamente ya no están en el poder en Kabul, pero todavía no hay indicios de que hayan renunciado a la batalla.

"El año que viene, (el ejército afgano) va a pasar su prueba de fuego", opina Carter Malkasian, que trabajó para la diplomacia estadounidense en la provincia de Helmand (sur) durante dos años.

"Si pierde terreno, se augura la continuación de la guerra y los talibanes se mostrarán cada vez más atrevidos porque no tienen ninguna razón para negociar" con el gobierno.