El humor de Gorgojo fue su vida

Deceso ​Adolfo Montero Arguedas, mejor conocido como Gorgojo, falleció este domingo a las 3.30 a.m.

La madrugada de este domingo, a los 71 años, murió Adolfo Montero Arguedas, mejor conocido como Gorgojo, el comediante que con sus chistes, trompeta, humor ingenioso y pasado de tono hizo reír a muchas generaciones.

Aunque las malas palabras, anécdotas picantes y la música disonante eran parte de su repertorio para divertir al público que gustoso lo aplaudía, “Gorgojo”, no fue solo ese cómico “pachuco”, que murió en el Hospital San Francisco de Asís de Grecia a las 3:30 de la mañana de encefalopatía hepática, comúnmente denominada cirrosis.

Al menos no lo es para el cineasta Ernesto Valverde Villalobos, quien en el 2011 inició un documental sobre uno de los mayores exponentes de la comedia nacional intitulado, precisamente, “El Comediante”, para rendirle homenaje como artista y ser humano.

Valverde conversó con AmeliaRueda.com sobre su amistad y relación artística con Gorgojo, y a la vez cedió imágenes del vídeo que está inconcluso, y que con la muerte del cómico piensa retomar con un abordaje más personal e íntimo, centrado en su figura y humanidad.

El objetivo de Valverde al producir el documental fue conocer la faceta humana de Gorgojo, ir más allá del comediante, del artista, pues le parecía que tenía un sentido del humor muy particular cuyo origen quería desentrañar.

Fue así como la cercanía con Gorgojo, a quien entrevistó por primera vez en el 2011, le develó un gran ser humano con sus amigos y con las personas que estaban cerca de él en este último período de su vida.

Esta camaradería que nació entre el director del documental y el comediante le permitió reconocer que no era solo ese personaje pachuco ni vulgar con que se vendía para hacer humor y que lo hizo ganarse el reconocimiento y la admiración de todos los que les gustaba su particular forma de reírse de las cosas.

Según Valverde, Gorgojo asumía esa actitud y hacía esos chistes porque esa era la forma expresiva que había escogido para que la gente disfrutara de sus espectáculos, pero en realidad era un gran lector, un conocedor de biografías de personajes históricos mundiales, de la geografía.

El director recuerda que la primera impresión que tuvo de Gorgojo fue que era una persona desprendida, pues no le pidió nada a cambio para participar en el documental ni para realizar las entrevistas. Sin embargo, también le dolió verlo en la situación de salud y condición económica en que estaba, circunstancias que el mismo comediante reconocía que eran su responsabilidad. “Se me estrujó el corazón, como quien dice”.

Cineasta ernesto valverde

Muchas veces lo fue a visitar a la casa en San Ramón, no tanto para grabar sino para pasar el rato, tomarse un café, ver qué necesitaba, llevarle “cosillas” de comer porque a veces también necesitaba de alimentos. “Quería que no se sintiera tan solo”.

CINEASTA ERNESTO VALVERDE

Entonces lo llevaba al centro de la ciudad ramonense para que se topara con la gente que formaba un círculo alrededor de Gorgojo para que hiciera sus rutinas humorísticas. Según Valverde esta interacción le encantaba al artista: “entre más rodeado de gente, estaba mejor”.

Valverde es de la opinión de que nadie podría improvisar en este país como Gorgojo, pues sin tener un guión preparado, y a partir de unos cuantos chistes el espectáculo se iba tramando con la respuesta del público. “Tenía un gran ingenio, una gran chispa”.

Para Valverde, el humor de Gorgojo fue celebrado por muchas generaciones porque le dio voz a las personas que culturalmente no la tenían, dando luz a situaciones, palabras y dichos de sectores que nunca antes un comediante había puesto en escena.

CINEASTA ERNESTO VALVERDE

Lo que le gusta al cineasta es esa capacidad de Gorgojo de atrapar y recuperar la vivacidad y la chispa que tienen los ticos de reírse de todo, “ hasta de lo que no hay que hacerlo”.

“No perder nunca el sentido del humor en parte es bueno y en parte no porque pareciera que no nos tomamos nada en serio”.

Video y fotografías cortesía del cineasta José Ernesto Valverde Villalobos