Escocia dijo "no" a independizarse del Reino Unido por cómodo margen de 10 puntos

Histórico​El “no” sumó casi 400.000 votos más que los partidarios de la cesión

Escocia rechazó la independencia por un amplio margen (55,3 por ciento versus 44,7 por ciento) y optó por seguir en el Reino Unido tras la promesa de recibir más competencias, un desenlace recibido con alivio por Londres, Madrid y Bruselas.

El "no" logró en Escocia casi 400.000 votos más -2.001.926- que el sí -1.617.989-, con una tasa récord de participación del 84,59 por ciento de los 4,3 millones de electores registrados.

"Estoy decepcionado, pero las cosas seguirán como estaban, así que tampoco va a cambiar mi vida", dijo a la agencia de noticias AFP Danny Trench, de 23 años, camino al trabajo en Edimburgo, capital de Escocia.

Se trata de una diferencia superior a la que auguraban la mayoría de los sondeos, un extremo que confirma la tesis de "la mayoría silenciosa" contra la independencia que esgrimían los unionistas frente al fervor de la campaña independentista.

"Ha llegado la hora para nuestro Reino Unido de unirse e ir hacia adelante", dijo el primer ministro británico, el conservador David Cameron, en un discurso a la nación ante su residencia de Downing Street.

Cameron defendió la decisión de conceder a Escocia la posibilidad del referéndum porque el Partido Nacional Escocés (SNP) ganó las elecciones de 2011 con mayoría absoluta y la independencia en su programa.

Poco antes, Alex Salmond, jefe del gobierno regional, líder de los independentistas y del SNP, reconoció su derrota.

"Es importante decir que nuestro referéndum fue un proceso pactado y consentido, y Escocia ha decidido por mayoría que en este momento no va a ser un país independiente", dijo Salmond en Edimburgo.

El debate sobre poner punto final a 307 años de historia común ha levantado pasiones.

El temor al impacto económico de la separación, alimentado por el traslado a Londres del domicilio social de bancos como Royal Bank of Scotland en vísperas del referéndum o la posibilidad de no poder seguir usando la libra, acabó frenando la opción independentista.

"No creo que los escoceses quieran estar en el Reino Unido pero tuvieron miedo de cosas como el cambio de divisa. Y no les culpo. Soy brasileña, y cambiar de moneda es horrible, te acuestas con una cantidad de dinero y al día siguiente tienes otra", dijo Andreia Rodrigues, de 38 años, empleada de una cafetería.

En vísperas del referéndum, Cameron, su aliado gubernamental liberal demócrata Nick Clegg y el líder de la oposición laborista Ed Miliband se comprometieron por escrito a iniciar el proceso de ampliación de competencias este mismo viernes.

"Vamos a honrar ese compromiso", dijo Cameron este viernes, que anunció sin embargo que cualquier "trato nuevo y justo para Escocia" se ampliará a Irlanda del Norte y Gales, pero también a Inglaterra, la única de las cuatro regiones constituyentes del Reino Unido sin parlamento ni gobierno autónomo propio.

Los escoceses "lograrán la mayoría de las cosas de un Estado independiente, sin los riesgos", pronosticó Tony Travers, profesor del departamento de gobernanza de la London School of Economics.

Entre tanto, Europa respira aliviada con el resultado en Escocia, que podría haber provocado un contagio a otras regiones del bloque.

Este viernes, el parlamento autónomo de Cataluña se disponía a aprobar la ley que abre la vía a la celebración de su propia consulta independentista el próximo 9 de noviembre, considerada inconstitucional por el gobierno español.

El resultado del referendo escocés es "bueno para una Europa unida, abierta y fuerte", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.