Incendios carbonizan en Rusia parte de la mayor masa forestal del planeta

Taiga siberiana​El fuego rodea el lago Baikal, la mayor reserva de agua dulce del planeta

Incendios gigantescos arrasan desde hace varias semanas la taiga siberiana, envolviendo en un humo espeso el lago Baikal –la mayor reserva de agua dulce del planeta– y amenazando la salud de la población local.

Los fuegos comenzaron en abril pero se agravaron esta semana, con casi 2.000 km2 de bosque destruidos, o sea cuatro veces más que hace un mes, anunció la agencia forestal federal en un comunicado.

La región más afectada es Buriatia, en Siberia, donde 36 incendios asuelan alrededor de 1.500 km2 de taiga.

"Todo arde", resume Oksana Mukhina, al frente de un hotel de 15 habitaciones en la orilla oriental del lago Baikal. Las autoridades locales han pedido a los habitantes que permanezcan enclaustrados en sus casas para evitar la inhalación del aire, con altos niveles de monóxido de carbono por el humo.

Oksana Mukhina no recuerda nada igual. "Ha llovido algo en los últimos tres días, y por fin podemos respirar un poco", comenta esta rusa de 37 años. Pero los incendios se propagan y parte de la prensa se pregunta por qué todavía no se han sofocado.

En abril, 34 personas murieron en el sur de Siberia debido a los incendios forestales provocados aparentemente por imprudencias. Centenares de personas se quedaron sin hogar.

Grigori Kuksin, a la cabeza del programa de lucha antiincendios de la oficina rusa de Greenpeace, está convencido de que el fuego se propaga porque las autoridades locales y municipales no han reaccionado con suficiente rapidez.

"No reaccionaron porque todavía se podía apagar el fuego", explica. Tanto a nivel local como federal, los poderes públicos "hubieran podido intervenir hace uno o dos meses, cuando comenzaron", añade.

"Para poder decir al gobierno federal que la situación estaba bajo control, las autoridades de Buriatia y de la región de Irkutsk (que bordea la orilla occidental del lago Baikal) amañaron a la baja las estadísticas de las zonas afectadas por los incendios", acusa el activista.

"Lo único que podemos hacer es esperar la lluvia y proteger a la población", suspira.

Rusia ya sufrió en 2010 enormes incendios forestales provocados por una ola de calor sin precedentes, sobre todo en la parte europea del país. En aquel entonces se registraron 11.000 muertes adicionales en Moscú en dos meses debido al humo.