Película sobre pedofilia en Iglesia Católica compite en prestigioso festival de Venecia

cineDirector de Spotlight, ​Thomas McCarthy, asegura que su película no es una condena del catolicismo

El papa Francisco debe probar aún al mundo que lucha a fondo contra los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica, aseguró Thomas McCarthy, director del filme Spotlight, basado en la investigación de los periodistas que destaparon en 2002 el escándalo de los sacerdotes pedófilos en Estados Unidos.

El filme, que compite en Venecia por el León de Oro, es una acusación en toda regla contra la jerarquía de la Iglesia Católica, en particular contra el cardenal Bernard Law, quien sistemáticamente y en forma cínica encubrió los abusos sexuales cometidos por unos 70 curas de la región de Boston.

Las denuncias del Boston Globe no solo les valió el Premio Pulitzer a los periodistas, sino que el escándalo desató también una ola de denuncias en todo el mundo, lo que permitió descubrir las dimensiones de un fenómeno que por décadas la Iglesia Católica negó y que involucra a miles de curas.

El filme reconstruye las minuciosas investigaciones hechas por los periodistas, las reuniones de redacción, las entrevistas a víctimas, los testimonios escuchados por el equipo del Boston Globe.

"Nunca había interpretado un personaje tan diferente, no tenía nada para ser un héroe, pero lo es", sostiene Mark Ruffalo, quien interpreta al periodista Michael Rezendes. El actor se reunió durante meses con abogados, víctimas, curas, jueces, para entender a fondo la historia.

"Eran hombres que actuaban en aguas turbias. Todo lo que investigaban generaba dolor, era horrible. Llegaban más allá, hacían preguntas difíciles", cuenta.

Para Thomas McCarthy, es el "gran poder de la prensa", reconoce. "Yo sería incapaz de actuar así. Interrogar a la gente sobre cómo fue abusada sexualmente... Aún si eso es muy importante que se diga", comentó.

Stanley Tucci en el papel del infatigable abogado de las víctimas podría aspirar al Oscar, según los cinéfilos.

La película "no es una condena del catolicismo, es la condena de un grupo de gente que quebró los principios básicos del cristianismo. Gente que hacía parte de la jerarquía de la Iglesia Católica, ese es el problema", explicó el director.

Entre esa 'gente' figura el cardenal Law, quien fue obligado a dimitir del arzobispado de Boston en 2002, para ser luego trasladado a Roma como único castigo.

En 2004, una investigación criminal estableció en 4.400 el número de curas pedófilos en Estados Unidos entre 1950 y 2002, y en 11.000 el de los niños que fueron sus víctimas.