Perro Azul regresa a la escena editorial con mucha poesía, su género de culto

Libros​El sello costarricense relanzó su catálogo con una colección de poesía encabezada por la obra póstuma del poeta costarricense Felipe Granados

Ediciones Perro Azul, la editorial costarricense cuyo cierre de 2010 llegó a considerarse definitivo, acaba de volver al ruedo con el lanzamiento de una colección de libros que incluye, entre otras novedades, El libro de los malos tiempos, del fallecido autor Felipe Granados.

“Durante muchos años estuve trabajando muy solo, pero ahora tenemos un nuevo equipo y me siento acompañado”, afirmó el pintor, diseñador y cerebro de la editorial, Carlos Aguilar. “Estoy seguro de que este segundo aire será para quedarnos permanentemente”, festejó el editor.

El relanzamiento de la editorial, tras 5 años de inactividad, se da en el marco de la Feria Internacional del Libro con poemarios de los hondureños José Luis Quesada (El hombre que regresa) y Livio Ramírez (Antología personal), los ticos Paola Valverde (Bartender), Mario Matarrita (Hoja de ruta) y Granados, así como del español Jon Andión (Entre cosas salvajes). De Joaquín Pérez Azaústre, también español, publica Ser lobo y otras narraciones.

“Antes editaba esporádicamente a autores de la región y el resto de América Latina. Ahora tenemos una visión regional, aunque con una perspectiva costarricense. Queremos recuperar algunas voces fundamentales de Centroamérica”, explicó Aguilar.

(El editor Carlos Aguilar junto al poeta hondureño José Luis Quesada)
	

Hace más de una década, este sello abrió un espacio inédito para la literatura local y regional. Fue de las primeras editoriales que, al margen del apoyo gubernamental, se atrevió a crear su propio catálogo de poesía costarricense contemporánea, gestando una especie de insurrección en los espacios literarios.

“Empezamos como una editorial independiente con colecciones en todos los géneros, pero sorprendentemente, el catálogo poesía de la editorial llegó a cubrir un 70 por ciento de lo que publicamos”, recordó Aguilar. “El ritmo lo dio la gente que se acercó a la editorial y, obviamente, nosotros le dimos prioridad a este género, porque era el que estaba necesitando y exigiendo opciones de publicación”.

Su actividad colaboró con la consolidación de valores literarios, entonces no tan conocidos, como Alfredo Trejos, Paula Piedra, Luis Chaves, Silvia Piranesi, Carlos Tapia, Mauricio Molina, Guillermo Barquero o Carla Pravisani.

“Perro Azul dio la señal de salida a un generación de escritores que no se medía por edades sino por su forma de acercarse a la literatura. Solo se puede celebrar el come-back de este sello fundacional”, reaccionó el escritor Luis Chaves, uno de los primeros autores en abrazar este sello, en el año 2000.

Su catálogo incluyó a autores nacionales consolidados como Rima de Vallbona, Osvaldo Sauma, Dorelia Barahona, Rodrigo Soto, Rodolfo Arias, Mario Zaldívar y Carlos Cortés. A estos también se sumaron autores extranjeros, algunos de los cuales llegaron a convertirse en “escritores de la casa”, como Jorge Boccanera, Helio Gallardo, Armando Rodríguez Ballesteros, Francisco Méndez o César Maurel.

Historia sobre papel

“La llegada de Carlos Aguilar, al inicio del siglo XXI, le dio un nuevo rostro a la poesía y a la literatura costarricense”, comentó el poeta Osvaldo Sauma. “Somos muchos los que le debemos a Perro Azul el salir del anonimato y del ostracismo, propiciados por ciertos iconos literarios y por las exigencias de las editoriales estatales y universitarias”.

Solo en el 2000, año de su fundación, Perro Azul llegó a presentar 18 libros, en su mayoría de poesía. Más tarde abarcó prácticamente todos los géneros literarios, llegando a publicar obras de de filosofía, teatro, literatura infantil e investigación, aunque poco a poco su actividad entró en declive hasta que, hace 5 años, cesó por completo.

Pese a la renovación de su “visión y estructuras”, Perro Azul espera retomar cuanto antes sus viejas apuestas literarias. “La poesía siempre marcó la pauta de nuestras publicaciones”, reiteró el editor, “así que creo que vamos a sostener el espíritu con el que nacimos”.