Postura y elasticidad de niños mejora con el ballet clásico

#PuraVida Durante la niñez, cualquier edad es adecuada para iniciar, aseguran expertas

Mediante ejercicios como pillé, rond de jambe o cambré, el ballet clásico mejora la postura y ayuda a estimular la flexibilidad de los niños.

Esta disciplina tiene como principio básico alinear el cuerpo, buscando que los hombros estén siempre encima de las caderas, explicó la profesora de ballet de Andamio Escuela de Movimiento, María Solera, quien agregó por ello, a nivel postural se evitan las jorobas.

"El mejoramiento de la postura se logra a través de ejercicios donde se fortalece la zona abdominal, la zona lumbar, entre otros. La finalidad es alargar el cuerpo y buscar una línea", explicó la Profesora Solera.

Al respecto, la directora de Ballet de DanceWorks Costa Rica, Karla Echavarría, añadió que durante la práctica se trabaja todo el cuerpo para ganar fuerza y elasticidad, dos características importantes de las bailarinas.

Dentro del ballet, la flexibilidad es fundamental porque permite la ejecución de poses y movimientos, los cuales deber ser agraciados y armónicos con la postura.

"Por ello, durante la clases ejercitamos desde el cuello hasta los dedos de los pies, la idea es que el abdomen, brazos, tobillos y pies se vuelvan cada vez más resistentes y elásticos", explicó Echavarría.

Además, las bailarinas se apoyan a la barra de madera, elemento esencial dentro de una clase para mejorar la técnica de sus movimientos.

Beneficios a nivel personal y social

La práctica constante de ballet clásico trae consigo beneficios desde el punto de vista emocional y cognitivo. Favorece la concentración ya que los estudiantes deben estar presentes, atentos, focalizados en la coreografía que minutos después deberán replicar.

Aunado a esto, el sentido de la disciplina también puede agudizarse. Existen una serie reglas que deben ser respetadas, explicaron las especialistas. Desde el peinado y la postura hasta el silencio durante los momentos de explicación.

La clase puede ser rigurosa, pero es justamente de allí de donde derivan una serie de beneficios a nivel de personalidad, acotaron las profesoras.

La bailarina de 16 años, Talia Gabriel, reconoce que el ballet le ha ayudado a ser consciente de la importancia que tiene la constancia y la organización, por ello también las aplica en el colegio.

La adolescente tiene una década de ensayar este tipo de danza.

Con respecto a la edad idónea para iniciar con ballet, las profesoras coinciden en que dependerá de los objetivos y la disposición de los niños.

Si bien cierto que iniciar a partir de los 4 años abre más posibilidades para perseguir una carrera profesional en este campo, cualquier momento es justo para iniciar, indicaron las profesoras consultadas.

El siguiente vídeo recoge cinco ejercicios básicos de esta danza.

Según diversos historiadores, el origen del balleto se remonta a la época del Renacimiento (1400-1600) en Italia; mientras que su profesionalización se dio en Francia cerca del 1660.