"A veces escondemos sentimientos en aras de no exponer a nadie", dice Chinchilla al despedirse

Fue una despedida pasada por agua, que copiosamente no dejó de caer en la última noche en que Laura Chinchilla fue presidenta de Costa Rica.

Una cena, celebrada en el patio del Museo Nacional, fue el acto de clausura diplomática del actual gobierno que contó como invitados a todos los representantes diplomáticos que asistirán este jueves a la toma de posesión de Luis Guillermo Solís.

Largas presas se presentaban en los alrededores del otrora Cuartel Bellavista, producto del cierre de la Avenida Segunda y calles aledañas para permitir el paso de las caravanas en las que, uno a uno, fueron llegando los invitados especiales.

La actividad empezó a eso de las 7:30 p.m., con media hora de retraso. Algunos ministros como Mayi Antillón, de Economía; Roberto Gallardo, de Planificación; Carlos Ricardo Benavides, de Presidencia, y Edgar Ayales, de Hacienda, se detuvieron en la parte de atrás del museo para dar declaraciones al bajar de su vehículo, en lo que tal vez sean sus últimas palabras como jerarcas.

Finalmente, llegó el último invitado, tal vez el más esperado por los curiosos: el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, heredero de la corona española, quien pasó rápidamente, saludó a las cámaras y micrófonos e ingresó al acto sin dar ninguna declaración.

Chinchilla ingresó por el frente del Museo Nacional, por lo que sus declaraciones las ofreció hasta el final del coctel, en las que, de forma relajada, confesó que tal vez le faltó firmeza y adujo eso a su personalidad de mujer conciliadora.

La mandataria señaló que las transiciones de gobierno son una fiesta y rescató la tradición democrática del país. Reconoció que "tal vez" debió ser más sincera, pero que su personalidad de mujer conciliadora la llevó a evitar los conflictos y "no exponer a nadie".

Chinchilla pidió a los costarricenses "no dudar de mi honestidad", aunque concedió la posibilidad de hacerlo sobre la firmeza con la que actuó en su administración. La Presidenta señaló que no le haría falta ningún calmante para conciliar el sueño en su última noche como gobernante de Costa Rica.