Algo bueno

Costa Rica 1 - Zambia 2

Goles: Sofía Varela (3”), Grace Chanda (8”), María L. Araya (68”) (autogol)

Cruzando la media cancha, Gloriana Villalobos trazó un pase teledirigido a Sofía Varela. El partido acababa de empezar en el Estadio Ricardo Saprissa. Sofía, adelantando a la zaga africana, entró al área encarrerada, se acomodó hacia el centro, enfrentó a la guardameta Hazel Nali y envió el balón al fondo de la red. Era el minuto tres y los cerca de nueve mil espectadores en Tibás, más todos los ticos que seguían el partido en la tele y la radio, explotaron en júbilo junto a las chicas por esa anotación que se les había negado hasta entonces.

Apenas al minuto ocho, Bárbara Banda ganó el carril derecho y colocó un centro al área pequeña donde Grace Chanda, que venía desmarcada, cabeceó para superar la disputa con la portera nacional Yolian Salas.

En adelante, Zambia se fue apoderando del partido, ya fuera por iniciativa en la ofensiva, o por interrupción del ataque de las ticas que, débiles en el orden táctico, recurrían de nuevo a los balones a la guerra o a una fe excesiva en las posibilidades de la ubicua Gloriana Villalobos. Una sola jugadora no puede cargar con ese peso.

Tal vez la ansiedad por ganar el partido de despedida del Mundial acentuó las debilidades de las costarricenses. El coraje y las voluntad pueden jugar en contra si no se cuenta con la columna vertebral que es el planteamiento táctico.

Pases precipitados, posiciones no muy bien definidas, errores de manual. Todo eso que se trabaja desde, bien lo dice su nombre, la dirección técnica.

Tanto en lo que restaba del primer tiempo como durante el segundo, Zambia pudo aumentar la ventaja. Pero fue un accidente fatal el que le dio la ventaja. En una salida que no parecía tan ajustada, María Laura Araya devolvió un balón al arco que Yolian Salas pifió olímpicamente. Un accidente que, aparte del marcador, aumentó la ansiedad de las nacionales.

Fue quizás el partido más errático de la Selección Nacional. En las graderías, sin embargo, seguían los cánticos que las acompañaron hasta el pitazo final.

Así se despidió este equipo de jóvenes futbolistas costarricenses del Mundial de Fútbol Femenino Sub17. Con tres derrotas, es cierto. A la vez, con la muy grata sorpresa de un multitudinario apoyo del país. Si algo no se puede poner en duda es esto: hay materia prima para mucho con esta generación.