Alto Voltaje

Bélgica 2 - Estados Unidos 1

Goles: Kevin de Bruyne (93”), Romelu Lukaku (105”),

Julian Green (107”)

Se grabó con láser en la historia del fútbol la tremenda actuación del guardameta Tim Howard. En nuestra libreta tenemos anotadas (en ese orden) las tapadas de Howard: de Bruyne, Vertonghen, Hazard, Origi, de Bruyne, Mertens, Vertonghen, Origi, Mertens, Mirallas, Company, Lukaku, Lukaku, Lukaku, Miralla, Lukaku. Si eso no es un récord, se le parece mucho.

Tim Howard fue la figura del partido para la Selección de Estados Unidos, pero el equipo completo, que pudo soltarse de la tenaza belga hasta el segundo tiempo extra, merece también un aplauso de pie. Una vez más, demostraron que saben morir con las botas puestas.

Bélgica fue más. Lo fue de forma contundente. A los tiempos extra se llegó después de que Bélgica fallara una y otra vez, si no era el Howard iluminado, eran su mala puntería o la anticipación de González, Beasley, Bedoya o Besle. ¡Cómo sufrieron los gringos! Pero también, ¡cómo supieron defenderse sin caer en la desesperación!

Kevin de Bruyne, el rubio (¿pelirrojo?) que parece colegial, erró. Origi y Mirallas también. La acumulación de oportunidades perdidas sólo hacían pensar en una cosa: en cualquier momento anotaba EE.UU.

Bradley, que es a la vez el hemisferio izquierdo y hemisferio derecho de la selección norteamericana, no tenía espacio para jugar. Dempsey era un alma en pena que deambulaba por zonas vacías antes de bajar a defender. Bélgica cruzaba balones de lado a lado, corría como en otro deporte, pero no convertía nada en gol.

Christopher Wondoloski falló un gol hecho para los norteamericanos al filo del final del partido. El clásico para recordar con un “¿y si hubiera entrado esa?”.


Como ha sido la tónica en esta ronda de 16, se llegó a los tiempos extra. Y aquí llegaron las anotaciones. Romelu Menama Lukaku (compañero de Tim Howard y Bryan Oviedo en el Everton) entró por Origi, quien le había quitado la titularidad después del primer juego. Y cambió el partido.

La velocidad y potencia de Lukaku eran los ingredientes que le faltaban a los belgas. Peleó un balón al costado de la media cancha, corrió hacia el marco de Howard y le puso un pase gol a Kevin de Bruyne que, por fin, pudo ponerla dentro del arco.

Minutos después, de Bruyne le devolvió el favor y Lukaku, entrando en diagonal, pegó un zurdazo con dinamita que se vio solamente cuando infló la red.

Así empezó el segundo tiempo extra. EE.UU. 0, Bélgica 2. Entró el menudo Julian Green por Bedoya, un cambio acertado del DT Klinsman. A los dos minutos de iniciado el último alargue, Bradley le ponía un balón impecable que Greene conectó -medio pellizcado- de seguido. Entrábamos en el territorio de los estadounidenses. 2 a 1 y faltaban más de diez minutos de juego. Se volcaron sobre Bélgica y estuvieron a punto de anotar una y otra vez. Protagonizaron la mejor jugada de laboratorio del Mundial que casi culmina con gol de Dempsey.

Pero no sucedió. Con apenas un minuto de reposición decretado por el cuarto árbitro, el central argelino pitó el final del partido. Bélgica se verá con Argentina. EE.UU. vuelve a casa con una despedida de alto voltaje.