América Latina también abre sus brazos a los refugiados de Medio Oriente

inmigrantes​Uruguay, Venezuela, Brasil, Argentina, Panamá y Chile, son, hasta ahora, los países que acogen o están prontos a recibir a migrantes de Medio Oriente

Los primeros refugiados sirios recibidos el año pasado por Uruguay se manifiestan para poder abandonar el país, pero varios países latinoamericanos están dispuestos a acoger a una parte de los miles de migrantes que huyen de los conflictos en Medio Oriente.

El presidente socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, fiel apoyo del régimen de Bashar al Asad, declaró el lunes querer que vengan "20.000 sirios, familias sirias, a nuestra patria venezolana", que ya cuenta con "una gran comunidad siria".

La presidenta Dilma Rousseff aseguró, por su parte, que estaba dispuesta a recibir "con los brazos abiertos" a los refugiados" que, "expulsados de su patria, quieran venir a vivir, trabajar y contribuir a la prosperidad y la paz de Brasil".

Con más de 2.000 refugiados sirios, Brasil es el país de América Latina que ha acogido a más ciudadanos de esa nacionalidad desde que comenzó la guerra en 2011. En los últimos cuatro años, Brasil pasó de 4.000 a 8.400 refugiados de distintas nacionalidades.

Otro tanto ocurre en Chile, adonde por el momento no ha llegado ningún refugiado. Este martes, el el canciller chileno Heraldo Muñoz informó que la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, resolvió acoger a un número aún indeterminado de refugiados sirios.

"Si se nos pide, con mucho gusto estamos dispuestos a abrir las puertas", dijo por su parte el mismo día el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

En Argentina, un programa oficial destinado a los sirios puesto en marcha en octubre de 2014, permitió recibir a 90 personas.

Alberto Adrianzén, representante de Perú en el Parlamento Andino (que incluye asimismo a legisladores de Ecuador, Colombia y Bolivia) propuso el lunes crear una "visa humanitaria" para los sirios. "No podemos quedarnos de brazos cruzados".

No todo es color de rosa

En Uruguay, en cambio, uno de los primeros países de la región en poner en vigor, en 2014, un programa para recibir a 117 refugiados sirios, el trasplante no está resultando sencillo.

"No dejamos la guerra para morir aquí en la pobreza", declaró Maher el Dis, de 36 años. "Es un lugar que no está adaptado para los refugiados", afirma.

Fernando Branco cree que, a pesar de la buena voluntad gubernamental, en Brasil "no hay una política consolidada para recibir refugiados. Brasil no tiene una secretaría para ocuparse del tema y depende del ministerio de Justicia. Por el momento, "esto sigue siendo bastante caótico", agrega.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) anunció el martes que en lo que va del año 380.000 migrantes originarios de países en conflicto llegaron a las costas europeas a través del Mediterráneo.

La guerra civil en Siria, según ACNUR, obligó a huir del país a 3,8 millones de personas y otros 7,6 millones se desplazaron internamente.