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Feminista Angela Davis en Costa Rica: por fin están surgiendo las mujeres

Cita como evidencia elección de vicepresidenta Epsy Campbell, la primera mujer negra en ocupar este cargo en Latinoamérica

Citando como evidencia la elección de la economista Epsy Campbell como vicepresidenta de la República, la legendaria activista de los derechos de humanos, Angela Davis, uno de los rostros de la lucha contra el racismo más famosos del mundo, celebró este martes en su primera visita al país que, finalmente y sin lugar a dudas, las mujeres están surgiendo.

"Estoy especialmente emocionada de que aquí en Costa Rica hayan elegido a la primera mujer negra vicepresidenta de toda América Latina", manifestó la feminista ante un abarrotado Teatro Melico Salazar, entre quienes estaba Campbell.

Davis, quien hace 50 años se transformó de desconocida profesora de filosofía en ícono del movimiento contracultural y político de los Estados Unidos, fue la conferencista invitada para impartir la lección inaugural de la Universidad de Costa Rica (UCR) para el año lectivo 2018: ‘Feminismo y transformación social en la era de Trump’.

Precedida por un fuerte aplauso, inició su ponencia congratulando a los presentes por el resultado de las elecciones nacionales, en las que triunfó el partido oficialista y fue elegido como presidente de la República, Carlos Alvarado.

"No olvidemos que es un hecho que las mujeres han sido siempre la columna vertebral del movimiento por la justicia social", enfatizó.

Sin desmerecer el rol histórico de Martin Luther King, quien este 04 de abril cumple 50 años de haber sido asesinado, rememoró que sin las mujeres negras y pobres nunca hubiera tenido éxito el boicot de autobuses organizado en Montgomery, Alabama en 1955 para protestar contra la segregación racial. Esta fue la chispa del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

"Es hasta ahora, 50 años después, que estamos reconociendo lo importante que es valorar el liderazgo de las mujeres", señaló.

Davis, quien fue dirigente del movimiento nacionalista, socialista y revolucionario Panteras Negras y fue expulsada a finales de la década de los años 60 de su puesto como profesora de filosofía en la Universidad de California por militar en el Partido Comunista, destacó las nuevas olas del feminismo y sus formas más vibrantes, que no son lo que antes se llamó feminismo blanco o feminismo burgués tradicional.

"Hemos aprendido de los estudios feministas que el mundo no es homogéneo, que no todas las mujeres son blancas, ni todos los negros son hombres", expresó. "Una mujer no puede representar a todas las mujeres, especialmente si es blanca y con dinero", sentenció.

Trump será una nota al pie

Preocupada por la situación política actual de Estados Unidos, la activista confesó que trabaja en pos de que la presidencia de Donald Trump sea muy breve, sobre todo para evitar el avance de "sus ideas retrógradas" en relación con el feminismo, el racismo, la misoginia, la xenofobia, la homofobia, el nacionalismo y el militarismo, entre otros.

Aunque se le pueda acusar de ser una optimista empedernida, auguró que Trump representará tan solo "una nota al pie en la historia", un desvío nada exitoso del camino forjado por luchas globales hacia la libertad y la democracia.

Davis reiteró que la elección de Trump, que calificó de devastadora, es un residuo de la esclavitud. Se refiere a que el empresario, aunque no recibió el favor del voto popular, logró ascender al poder gracias a los votos del Colegio Electoral, una institución diseñada en 1787 con la promulgación de la Constitución estadounidense para darle mayor voz a los votantes blancos en estados esclavistas, mientras que el valor electoral de cada esclavo se calculó como tres quintas partes de una persona.

"La Casa Blanca es hoy más blanca y masculina de lo que ha sido en muchas décadas", lamentó. Deploró, además, el eslogan de Trump, Make America Great Again, y su implicación, el anhelo del empresario y sus seguidores de que Estados Unidos sea nuevamente una nación blanca y masculina. Por ello, señaló, no es casualidad que las mujeres, una vez más, hayan liderado marchas masivas y que el movimiento recobre fuerza en todo el mundo.