Arponazo rojinegro

#BajoRendimiento​Con dos goles en la parte alta del segundo tiempo, los rojinegros aplastaron el entusiasmo de un Deportivo Saprissa que parecía haber encontrado el camino del cambio.

Deportivo Saprissa 0 - Liga Deportiva Alajuelense 2

Goles: Jonathan McDonald (77”), Pablo Gabas (87”)

El equipo morado que salió a la cancha de Tibás y ya al minuto y medio del partido ponía a Pemberton y la zaga manuda a emplearse a fondo (Ariel Rodríguez entró hasta la cocina como lo iba a hacer varias veces más en esa primera mitad) sugería que efectivamente se había desgastado la comunicación entre los jugadores y el director técnico Ronald González. Jeaustin Campos, repitiendo como DT de los saprissistas, transmitió algo que se vio desde ese primer aviso de Rodríguez.

Línea de tres atrás, Heiner Mora y Hansell Aráuz endiablados por las laterales y el goleador Ariel Rodríguez volviendo una y otra vez sobre el área rojinegra. Buena parte de los primeros 45 minutos funcionaron con esa receta. David Ramírez, por su parte, tuvo en sus pies dos medios goles que, con el desenlace del encuentro, se convirtieron en parte del conocido axioma: los que no hace ud., los hago yo.

Heiner Mora mareó a un Johan Venegas que se vio incómodo en la retaguardia manuda, por ahí generaron múltiples avances los de Tibás. pero también por el otro costado. Saprissa presionaba la salida, anticipaba en la media y cortaba atrás. Fue, todo el primer tiempo y buena parte del segundo, el equipo incisivo, triangulador, con fantasía, que no se veía desde hace muchas jornadas.

En Alajuela, Sánchez y Guevara apenas se vieron, el protagonismo lo tenían las líneas de atrás, soportando y plantándose bien ante la avalancha de los morados.


Y entonces llegó el momento de la lectura, de la estrategia, del ajedrez. El terreno del macho Ramírez. Arrancando la etapa complementaria metió a MC Donald, el villano de la final pasada, silbado por los casi 14 mil espectadores que poblaron las gradas de la llamada Cueva del Monstruo. nadie lo sabía entonces, pero Jonathan iba a tener su revancha. Luego sustituyó a Sánchez por Pablo Gabas.

Campos también echó mano a las variantes pero el efecto fue el contrario. El segundo tiempo no tuvo la intensidad del primero para los morados. Seguían dueños de la iniciativa pero ya presos de la duda. Cuántas veces se puede fallar en un partido.

Entonces Kenner Gutiérrez recibe una segunda bola, levanta la cabeza, ve a sus hombres de punta, la vuelva a bajar y le pone un centro a McDonald que, saliendo de entre los defensores morados, recibe de pecho en el área para inmediatamente reventarla de derecha. Todavía está abombada la red del arco que cuidó el joven Briceño.

Sucedió lo inesperado. La Liga se adelantaba en un partido que Saprissa parecía manejar. Y lo demás fue confusión en los tibaseños, heridos por ese gol de McDonald que los cruzó como un arpón. Diez minutos después, Gabas recoge un balón en la media cancha, lo transporta sin marca hasta fuera del área morada y remata con pique al cuerpo de un Briceño que se equivocó en la recepción.

Saprissa mostró un cambio positivo que no alcanzó para superar la debilidad de siempre: definición. La Liga suma otro clásico a su contabilidad.