Artesanos luchan para preservar su tradición y negocio

Doña Rosa Mora, vecina de Piedades de Santa Ana, tiene 60 años, y de ellos, 32 los ha visto pasar con arcilla y pintura en sus manos para hacer figuras, tazas, casitas, floreros y hasta campanas decoradas. Hace 15 años también embarcó a su esposo, Henry Oviedo, en esta aventura de crear arte folklórico.

Ella es ahora la presidenta de la Asociación Nacional de Artesanos de Costa Rica, y aunque expresa de múltiples formas su amor por esta labor, no oculta que el elevado precio de la materia prima, el escaso apoyo gubernamental y el casi extinto interés de los jóvenes por continuar esta tradición ponen en jaque esas hermosas obras de arte.

Datos extraoficiales apuntan a que hay 15 mil costarricenses que se dedican a la artesanía. En la asociación presidida por Mora, los afiliados llegan a 150.