Auge de industria automotriz en México hace florecer cultura japonesa

En Celaya, una ciudad industrial en el centro de México, saludar con un "konnichiwa" o añadir a los nombres el honorífico japonés "san" es normal, tras la llegada de gigantes del sector automotor nipón, que aportan una bocanada cultural del país del sol naciente.

En esta ciudad del estado de Guanajuato, a unos 260 kms de la capital mexicana, una importante arteria se llama Avenida México-Japón. No muy lejos de allí, un hotel instaló una antena parabólica especial para captar canales de televisión nipona. El menú del restaurante está escrito en japonés.

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"Celaya es una buena elección. Bienvenido Honda", reza un anuncio a la entrada de la ciudad, que como otras de Guanajuato han acogido con los brazos abiertos a los fabricantes de automóviles japoneses Honda y Mazda, que trajeron consigo decenas de proveedores de autopartes y legiones de expatriados.

Esto "está cambiando la cara de Celaya", aseguró Fernando Vera Noble, titular de la Secretaría de Desarrollo Económico de la ciudad, cuya oficina se encuentra en un alto edificio de cristal, en el mismo piso que la subsidiaria de Honda.

Guanajuato se está convirtiendo en un epicentro para el creciente número de constructores de automóviles extranjeros, que acuden en masa a México por sus salarios relativamente bajos, su cercanía con el gran mercado de Estados Unidos y sus tratados de libre comercio con numerosos países.

Japón, el mayor inversor en Guanajuato, con aportes de $4.000 millones y la creación de 25.000 empleos en los últimos siete años ha contribuido a impulsar la incipiente clase media de la zona al pagar los salarios más altos en el sector manufacturero, según cifras oficiales.