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Bancrédito usó utilidades para pagar salarios y no para su labor comercial, afirma exgerente

​Tamaño de personal correspondía a un banco el doble de grande

El Banco de Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito) usó sus utilidades para pagar el salario de sus empleados y por ende no se podían utilizar esos recursos para sus funciones. Así lo confirmó el exgerente general Gerardo Porras, este miércoles en su comparecencia ante la comisión de la Asamblea Legislativa que investiga los créditos bancarios.

Cuando Porras llegó a Bancrédito, se encontró con la particularidad de que la planilla que tenía el banco en julio del 2013 era de 1.000 funcionarios y esto pesaba directamente en las utilidades y no en los gastos de operación, respondió el exfuncionario ante una consulta del diputado socialcristiano, Rafael Ortíz.

"Más que en los gastos de operación era en las utilidades (peso de la planilla), ¢1.000 millones de aumento al año eran básicamente las utilidades del Banco", dijo Porras.

Ante ello Ortiz explicó que las utilidades que tenía el banco se usaban para mantener a la planilla y no para realizar las funciones que tenía, a lo cual el exgerente asintió con su cabeza.

De acuerdo con lo que explicó el compareciente, si se valoraba el tamaño del activo y el de la planilla, se llegaba a dos conclusiones, la primera que sobraba la mitad del personal y la segunda que el banco debía de ser el doble de grande para la cantidad de personas que trabajaban.

El aumento de 300 puestos que se produjo entre 2010 y 2013 se dio para manejar y apoyar áreas administrativas y comerciales y no para el sistema de Banca para el Desarrollo.

"El sistema Banca para el Desarrollo se manejaba con 30 personas, en realidad el aumento de la planilla fue mucho en las áreas administrativas, comerciales", apuntó.

La decisión que querían tomar los dirigentes de Bancrédito en el 2013 era recortar del personal y hacer crecer el banco, pero no fue posible porque tenían que haber registrado una previsión de prestaciones legales.

Además de esto, el exgerente se quejó del accionar del Gobierno, porque a su criterio se debió hacer más rápido y no esperar hasta las últimas consecuencias.

"La operación, si se iba a hacer, tenía que hacerse rápido. Si usted no vende la cartera de clientes rápido, esta se deteriora", explicó Porras.

En el 2016 Bancrédito comenzó con problemas en sus finanzas, esto después de que sus utilidades se redujeran un tercio en comparación con el 2015.

A partir del 20 de abril de 2017 se comenzó a hacer tangible la afectación porque cerró seis sucursales y se produjo el despido de 33 empleados.

El 26 de mayo del año pasado, Bancrédito anunció la suspensión de actividades de intermediación financiera, entre ellas la captación de dinero y colocación de préstamos.

Para el 29 de mayo, las autoridades del banco informaron que sus clientes habían retirado el 8,8 por ciento de la cartera de colocación en colones y 4,5 por ciento de su cartera en dólares.

Y el 14 de julio, la institución cerró todas sus sucursales, pero sus funcionarios trabajaron -exceptuando los elementales- hasta el 28 del mismo mes. Esta última fecha era el día máximo también que tenían los clientes del banco para retirar su dinero.

La comisión legislativa se encuentra analizando el tema de Bancrédito como parte de varias investigaciones relacionadas con créditos bancarios, entre ellos a Hidrotárcoles y a la empresa Yanber.