Bangladesh: Un año después, supervivientes a derrumbe de fábrica textil siguen luchando

A Ariana le ha tomado meses aprender a andar de nuevo, perdió sus piernas cuando la fábrica del edificio Ranaplaza en el que laboraba se derrumbó hace un año. A medida que rehace su vida se enfrenta a una tragedia que siente se pudo haber evitado.

Más de 1.000 trabajadores murieron y otros 2.000 resultaron heridos cuando el edificio de nueve plantas se derrumbó. La mayoría de las víctimas estaban fabricando ropa para empresas occidentales como la británica Primart y la española Mango.

A pesar de las fallas internacionales, se dieron algunas mejoras. El gobierno subió el salario mínimo en un 77%, fijándolo en $86 al mes; ha suavizado las leyes que permiten sindicatos y ha aumentado las inspecciones a fábricas.

Una pequeña fábrica de bolsas se creó después de la catástrofe. Su objetivo es ofrecer a los supervivientes desempleados la oportunidad de ganarse la vida. Los beneficios se reparten entre el equipo y la compañía se esfuerza por mejorar las condiciones de trabajo en el agotador sector de la confección.

A Ariana le gustaría volver a trabajar pero está preocupada de no conseguir un nuevo empleo por que no puede manejar el pedal de la máquina de coser. Ella ha recibido una compensación pero ninguna suma de dinero podrá hacerle olvidar el horror de aquél día, ni traerle de vuelta todo lo que perdió.