Empresa Bayer es demandada en Alemania por sus píldoras anticonceptivas

reclamoUna mujer ​de 31 años le reclama 200.000 euros en daños y perjuicios a la multinacional

"Si lo hubiera sabido, nunca habría tomado esta pastilla". Así de clara es Felicitas Rohrer, quien se enfrentará el jueves al laboratorio Bayer en un juicio simbólico en Alemania, acusándolo de haber puesto en peligro su vida con Yasminelle, un anticonceptivo oral.

Las sospechas contra las píldoras de tipo Yasmin - que engloban Yasminelle y Yaz-, a base de la hormona drospirenona, ya costaron a Bayer casi 2.000 millones de dólares en Estados Unidos, que pagó a unas 10.000 mujeres para evitar juicios largos y costosos.

Ahora este laboratorio insignia de la industria alemana afronta el mercado doméstico.

Rohrer, de 31 años, le reclama 200.000 euros en daños y perjuicios. "El dinero no puede reparar lo que yo y otras mujeres hemos vivido. Lo que deseo realmente es justicia", insiste la joven que vive en Willstätt (sur). Quiere, sin hacerse ilusiones, que el laboratorio "lo retire del mercado".

Ella padece embolia pulmonar y toma un tratamiento anticoagulante que rebaja sus posibilidades de tener hijos. Pierde el aliento y cuando viaja en coche debe ponerse medias de contención.

Los médicos no se creían que una mujer de 25 años pudiese sufrir de repente una embolia pulmonar", cuenta. Una vez finalizado el examen, "el diagnóstico descartó otra causa que no fuera la píldora".

El grupo de ayuda mutua creado por ella recogió unos 1.250 testimonios de mujeres con efectos secundarios similares.

Rohrer es la primera enferma en Alemania que ataca a Bayer en justicia. Le reprocha no haber informado lo suficiente en el prospecto de los riesgos de tromboembolismo asociados a Yasminelle.

El juicio arranca el jueves en el tribunal de instancia de Waldshut-Tiengen (sudoeste). Rohrer está dispuesta a apelar la sentencia si hiciera falta.

Antecedente

En 2014 Bayer vendió pastillas Yasmin y asociadas por valor de 768 millones de euros y estima "injustificadas" las acusaciones contra su tratamiento, autorizado por todas las agencias del medicamento. Aduce un "beneficio riesgo positivo" y por el momento la justicia parece darle la razón, al menos en Suiza.

Pero varios estudios demostraron que las pastillas de tercera y cuarta generación (a base de drospirenona y otras progesteronas recientes) multiplican por dos el riesgo de tromboembolismo, con respecto a las de segunda generación.