Brasil combatirá turismo sexual durante el Mundial

Adriana de Morais recorre incansable las calles y discotecas de la ciudad brasileña de Natal a las puertas de la Copa del Mundo. Funcionaria de los juzgados de menores, tiene junto a su equipo la misión de rescatar a menores atraídos a la prostitución.

Brasil busca atacar de frente la explotación sexual y el tráfico de menores, que cuenta con un historial lamentable en el país y que se teme podría empeorar durante el Mundial, que comienza el 12 de junio en Natal (noreste) y en otras 11 ciudades brasileñas.

"Existe una preocupación en relación a la Copa del Mundo porque hay mucha gente que viene de fuera" en busca de turismo sexual, dice de Morais.

Brasil carece de datos sobre la explotación sexual infantil, pero apenas en 2013 el teléfono de denuncias del gobierno recibió 124 mil llamadas por casos violaciones de derechos de menores, de los cuales un 26 por ciento correspondieron a violencia sexual.

Una buena porción de las denuncias se concentra en el pobre y turístico noreste del país, durante años un puerto de turistas en busca de niñas y jovencitas atraídas a su vez por la esperanza de escapar de la miseria.

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff -una exguerrillera en la dictadura- ha emprendido en los últimos años una cruzada contra la violencia de género, la explotación sexual de menores y el tráfico para la prostitución.

Al acercarse la Copa del Mundo, autoridades, ONGs y empresas han lanzado masivas campañas.

"Un gran evento atrae factores que aumentan el riesgo para los menores: tenemos un aumento de turistas y del consumo de alcohol, en un momento en que los niños no estarán en la escuela porque serán vacaciones escolares", explica a la AFP Tatiana Akabane, de la ONG Childhood, que intenta aplicar en Brasil las experiencias de los Mundiales de Alemania-2006 y Sudáfrica-2010.

Brasil espera la llegada de 600 mil turistas extranjeros y el desplazamiento interno de tres millones de brasileños por las 12 ciudades sede del Mundial. Muchos son europeos, y la Unión Europea apoya esos programas de prevención, dice la embajadora de la UE en Brasil, Ana Paula Zacarias.

"Todo turista que llegue a Brasil sabrá que la explotación sexual infanto-juvenil es un delito, lo verá en propagandas en el avión, en el aeropuerto, estaciones, hoteles", explica a la AFP el coordinador de protección a la Infancia del ministerio de Turismo, Adelino Neto.

El gobierno también vigila Internet y publicidades que vinculen a Brasil con sexo. En febrero, el gobierno ventiló su ira contra unas camisetas de Adidas que fueron finalmente retiradas de la venta: en una de ellas, un corazón que leía "I Love Brazil" sugería las nalgas de una mujer en tanga; en otra, una mujer en bikini y balón en mano decía "Looking to score" (esperando marcar un gol).

"Brasil está feliz de recibir turistas que llegarán a la Copa, pero también está listo para combatir el turismo sexual", reaccionó Rousseff en su Twitter.