Brasil prohíbe los "selfies" en recintos de votación de este domingo

comicios​Mandataria Dilma Rousseff no alcanzaría el 50 por ciento más uno de los votos para ganar en primera vuelta, según sondeos

No hay nada que no merezca un selfie para un brasileño: una foto con su candidato favorito, haciendo la compra, en el gimnasio o, incluso, cometiendo un delito. Por ello la justicia electoral avisa: no se podrá entrar a votar con el celular este domingo.

"En el recinto de la cabina de votación está prohibido llevar aparatos de telefonía celular, máquinas de fotografiar, cámaras de video, equipamiento de radiocomunicación o cualquier instrumento que pueda comprometer el secreto del voto", afirma el Tribunal Superior Electoral (TSE) en su página web sobre las elecciones presidenciales y legislativas de este domingo.

Esta convulsa campaña electoral en Brasil ha tenido un gran protagonismo en las redes sociales, de las que los habitantes de este gigantesco territorio con 202 millones de personas son usuarios muy activos.

Brasil es el tercer país con más usuarios de Facebook del mundo (76 millones) y el segundo en Twitter (41 millones), detrás de Estados Unidos.

La mandataria, Dilma Rousseff no alcanzaría el 50% más uno de los votos para ganar en primera vuelta y muy probablemente deberá disputar el segundo turno el 26 de octubre frente al socialdemócrata Aecio Neves (26-27 por ciento de la intención de voto) o la ecologista Marina Silva (24 por ciento), del Partido Socialista.

Rousseff parece tener garantizado su pase a un balotaje para dirigir por otros cuatro años la mayor democracia latinoamericana, ¿pero quién será su rival? Más de 142 millones de brasileños comenzaron a votar este domingo para develar la incógnita en las urnas.

Impulsada por las conquistas sociales del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), que benefician a un cuarto de la población, la primera mujer presidenta de Brasil es la gran favorita de estos comicios, con 44-46% de la intención de voto.

"Trabajo con las dos vueltas. Es la hipótesis con la cual he trabajado desde el inicio de las elecciones", dijo Rousseff, vestida de rojo -el color del PT- después de votar temprano el domingo en una escuela de Porto Alegre (sur).

Pero millones reclaman un cambio, tras cuatro años de magro crecimiento y escándalos de corrupción vinculados al PT, que gobierna la séptima economía mundial desde hace 12 años.