"Cada 40 minutos hace erupción el volcán", afirma vecino del Turrialba

Crónica​2 mil cabezas de ganado no comen pasto por caída de ceniza, comentan productores de la zona

"Cada 40 minutos hay una erupción en el volcán Turrialba, nosotros ya tenemos todo listo en caso de que tengamos que desalojar". Jorge Espinoza admite que "tienen temor", y no es para menos, nadie mejor que él, con 16 años de residir en las faldas del coloso y trabajar con el ganado de la zona, para saber de lo que habla.

Un equipo de AmeliaRueda.com visitó la comunidad de La Central, ubicada a seis kilómetros del cráter del volcán Turrialba, donde viven 11 familias que viven de la ganadería y la agricultura, justamente las dos actividades económicas que se ven más afectadas por la constante emanación de cenizas que emergen del coloso desde el pasado miércoles 29 de octubre.

En el sitio -a pesar del cielo nublado que no dio tregua este domingo- bastó media hora para constatar lo que narra Espinoza, una columna de al menos 30 metros disipó las nubes y se apoderó de las miradas de los vecinos y medios de prensa que visitaron la comunidad por primera vez. "Así pasa todo el día, nosotros de verdad tenemos temor y eso que ustedes no han visto una erupción con un temblor", sentenció Espinoza.

El pueblo La Central, el más cercano al cráter del Turrialba, recuerda un pueblo fantasma. De no ser por la presencia de vehículos de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), de la Cruz Roja y del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), aquel paisaje taciturno estaría casi desierto.

En medio de la alerta roja que impera en un radio de 2 kilómetros a la redonda del cráter del volcán, y de otra alerta amarilla para un perímetro de cinco kilómetros, después del primer anillo preventivo, los productores ganaderos empiezan a resentir con preocupación la caída incesante de ceniza que llena de ácido el pasto y que contamina el agua que debe consumir el ganado.

Espinoza, explicó que el agua es tan ácida por la caída de ceniza que deben verterle miel de abeja para que el dulce les permita tomarla.

El camino -bastante dañado desde hace años- se convirtió en una espesa alfombra de barro, ceniza y agua de lluvia que dificultan la entrada de vehículos y hasta camiones al pueblo de La Central. A mano derecha, una pequeña casa que sirve de escuela, no abrirá sus puertas este lunes para siete estudiantes que tendrán que esperar a que el volcán se apacigüe para volver a la aulas.

El jefe de prevención de desastres de la CNE, Lidier Esquivel, confirmó que "no saben por cuánto tiempo se va a prolongar la situación de emergencia en el volcán Turrialba, pero podría ser por semanas y hasta meses".

De acuerdo con el plan de emergencia las 11 familias de La Central, tardarían cerca de 20 minutos en desalojar por completo la comunidad si se da una erupción mayor. "Un buen tiempo, justo lo que se necesita", agregó el director del parque nacional volcán Turrialba, Miguel Salazar.

Más abajo, en la comunidad de La Pastora, la Policía de Tránsito mantiene un retén para que los vehículos no se acercan al cráter. Justo en ese sitio, Rolando Pacheco, quien es productor de queso y a la vez el presidente de la Comisión Local de Emergencias, aprovecha para llevar café a policías, inspectores y a quienes trabajan en el operativo de seguridad, pero también vende sus productos a quienes intentan subir al volcán y fracasan en el intento. Es de los pocos beneficiados en una zona que resiente la caída del turismo.

Video: Luis Carlos Bogantes