Cámara baja de EE.UU. prohíbe a la Agencia de Seguridad recolección masiva de datos

decisión​Barack Obama dio su apoyo a la reforma el año pasado

La Cámara de Representantes aprobó este miércoles una reforma que prohíbe a la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) recabar masivamente datos en Estados Unidos, en respuesta al escándalo provocado por las revelaciones de Edward Snowden hace casi dos años.

La Cámara Baja aprobó por 338 votos contra 88 un proyecto de ley denominado USA Freedom Act (Ley por la libertad en EE.UU.), que debe ser todavía considerado por el Senado antes de fin de mes. La reforma, apoyada por Barack Obama, fracasó en el Congreso el año pasado.

"Los estadounidenses dijeron inequívocamente al Congreso que hacía falta contener los programas de vigilancia del país y la Cámara de Representantes los escuchó", se congratuló el legislador republicano Bob Goodlatte, promotor del texto calificado como la mayor reforma en "40 años".

Es la protección de la vida privada de los estadounidenses lo que se está defendiendo con esta propuesta. Los programas de intercepción de las comunicaciones en el resto del mundo casi no se debaten, salvo de forma accidental, cuando los estadounidenses son captados por error en las redes de monitoreo estadounidense.

La ley modificará un artículo controvertido de la Ley Patriota, adoptada luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que expira el 1 de junio. Prohibiría explícitamente la recolección masiva y sistemática de datos en Estados Unidos por parte de la NSA, especialmente sobre las comunicaciones telefónicas.

Una corte de apelación federal declaró la semana pasada como ilegal el programa espionaje telefónico de la NSA, que quedó develado en junio de 2013 con las revelaciones del excontratista Edward Snowden.

No obstante, el tribunal se negó a emitir una orden judicial para detener el programa, argumentando que no tendría sentido porque la ley expira el 1 de junio próximo.

Hasta ahora, la NSA acumulaba en sus servidores los metadatos de las llamadas telefónicas realizadas en Estados Unidos: su horario, duración, el número discado, pero no la grabación de la conversación. Estos datos se conservan durante cinco años y una inmensa base de datos manejada por analistas intentan localizar una eventual amenaza terrorista, según la investigación.

Los datos serían a partir de ahora conservados por los operadores telefónicos y sólo accesibles para la NSA luego del aval de un juez cuando se defina un objetivo preciso.

Video: Euronews