Ente encargado de combatir la pobreza y régimen cambiario dividen a candidatos


Los cinco candidatos a la Presidencia que aparecen en las encuestas de intención de voto difieren sobre cuál debe ser el órgano del Estado que coordine las políticas para erradicar la pobreza en el país.

Así lo revelaron en entrevistas que Johnny Araya, del Partido Liberación Nacional (PLN), Rodolfo Piza, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC); Otto Guevara, del Movimiento Libertario, José María Villalta, del Frente Amplio, y Luis Guillermo Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC), otorgaron a AmeliaRueda.com

El distanciamiento en sus posturas se hace más evidente cuando definen cuál debe ser la política monetaria del país para reducir los riesgos en la variación en el tipo de cambio.

Unos apuestan por el sistema de bandas cambiarias, actual régimen, mientras otros hablan de dolarizar la economía.

En un eventual gobierno, Araya y Piza apostarían por la creación de un nuevo ministerio para ayudar a las más de 287 mil familias costarricenses que, según el último informe del Estado de la Nación, viven en pobreza.

Villalta y Solís recargarían esa función a la Presidencia de la República, mientras que Guevara lo dejaría en manos del Ministerio de Trabajo.

No obstante, coinciden en que para sacar al más de un millón de habitantes que viven bajo esta condición, se requiere reactivar la economía nacional, y generar más y mejores empleos.

También aseguran que se requiere facilitar el acceso al crédito para los pequeños emprendedores, más allá de promover nuevos programas de bien social.

Para combatir la pobreza, el Estado ha creado más de un centenar de programas de ayuda social, que están en manos de una veintena de instituciones y que al final brindan ayuda económica a unas 600 mil personas.

En promedio, el Gobierno invierte en dichas iniciativas ¢600 mil millones al año.

Incluso, 2012 fue el año que se destinó más dinero para los programas de ayuda social. Sumando lo que el Estado invierte en educación y salud, alcanzó el 23 por ciento del Producto Interno Bruto, según el más reciente dato del Banco Central. En años anteriores, estaba un uno por ciento más abajo.

Los candidatos, sin embargo, cuestionan que esos recursos estén llegando a las personas que realmente lo necesitan y por ello consideran necesario nuevos mecanismos de fiscalización o hacer más eficientes los actuales.

Reducido el impacto de la pobreza entre la población y reactivada la economía, los cinco aspirantes creen que se puede sacar a las empresas del régimen de informalidad para combatir la evasión de impuestos y de cargas sociales.

Estas acciones, según explican, permitirían incrementar los ingresos del Estado y reducir el déficit fiscal.

Los cinco candidatos coinciden a plenitud en la necesidad de reformar el Sistema de Banca de Desarrollo, mecanismo que ven como la solución para que los pequeños empresarios tengan acceso al crédito, tras ser excluidos por la banca tradicional.

Sin embargo, las diferencias son marcadas sobre el régimen que impulsarían para administrar el tipo de cambio. Por un lado, Araya y Solís se inclinan por el actual, el sistema de bandas, mientras Piza relegaría esa decisión al Banco Central. Villalta regresaría al esquema de mini devaluaciones y Guevara valoraría convocar a un referendo para dolarizar la economía.