Cayó un gigante

México 1 - Holanda 2

Goles: Giovanni Dos Santos (48”), Wesley Sneijder (88”), Klass-Jan Huntelaar (94”)

A dos minutos de finalizar el tiempo reglamentario, Arjen Robben cobra un tiro de esquina desde la derecha; Memphis Depay, en el segundo palo, coloca de cabeza hacia atrás para que Sneijder la empalme antes de que toque suelo. Un riflazo que abombó la red. Holanda empataba un partido que había sido manejado hábilmente por los mexicanos.

Se complicaba el encuentro. Los de Van Gaal tenían buen rato de haberse volcado sobre el lado de México. Ambos equipos pagaban la factura del intenso calor que no se movía de encima del Castelao en Fortaleza (hubo dos tiempos muertos, cooling time, esa novedad de la FIFA para favorecer a los europeos). Con el empate de Sneijder, reaparecía el fantasma del “quinto partido” para los aztecas.

Gio Dos Santos había puesto adelante a México. Un zurdazo atómico desde fuera del área. El gol que merecía México y merecía Dos Santos).

Pero hasta ahí, todavía estaban de pie. México se había tirado hacia atrás más o menos a partir del minuto 60. O más bien, los holandeses estaban empujando hacia atrás al equipo del Piojo Herrera. No jugaba México contra un equipo advenedizo, era Holanda.

Sucedió, entonces, lo peor. Ese ruido al fondo del cerebro, en rumor metálico del quinto-partido se materializó. Hay que decir esto antes, en la primera mitad Márquez le había hecho falta a Robben dentro del área, foul que no marcó el central portugués Pedro Proenca. Esta vez, al minuto 4 de reposición, Robben se mete hasta la línea de fondo, regatea hacia adentro, supera a Márquez y deja el pie clavado junto al del mexicano que no le comete falta. Robben dramatiza y esta vez Proenca compra el boleto. Una descarga de electricidad fría recorrió el espinazo de todo un país. Otra vez, el fantasma del quinto partido tenía cara.

Cobró el penal Huntelaar (ingresado en el minuto 76). Un derechazo a la esquina imposible de Ochoa, que había sido otra vez protagonista para los mexicanos. Holanda 2, México a casa.

Si sirve de consuelo, México fue más que Holanda, por momentos el mundo creyó que quedaba tendido otro gigante en tierra brasileña. Tal vez no es un pensamiento equivocado: quedó tendido un gigante, la Selección de México.