Cenas a ciegas y sin cubiertos son la sensación de un restaurante en barrio Amón

Lo que comenzó como una actividad para salir de la rutina hace dos semanas se ha convertido en una sensación.

Se trata de las cenas a ciegas y sin cubiertos que ofrece el restaurante Racó, ubicado en barrio Amón.

Racó, que significa esquina en catalán, es una iniciativa del chef y propietario del local, Daniel Vargas, quien luego de estudiar y trabajar por varios años en España decidió abrir un restaurante en un lugar que también es su casa y tiene más de 150 de pertenecer a su familia.

Las cenas a ciegas se ofrecen los viernes y sábados con reservación y cupo limitado.

Vargas explicó que lo hace de esa forma por una simple razón: no le gusta desperdiciar la comida. Así que si uno o varios clientes cancelan la cita, él mismo se queda con la comida que preparó para compartirla con su familia.

Vargas comentó que las cenas a ciegas no son un invento de él. En Barcelona, España, hay un restaurante llamado Dans le Noir, donde los chefs son ciegos y los clientes comen a oscuras.

Aclaró que en las cenas a ciegas no se sirven platillos raros. Se sirve un plato de entrada, plato fuerte y postre, así como todo el vino que el cliente guste tomar, dijo.

A cada cliente se le da un lapicero y papel para que después de comer apunte lo que cree que comió. A quienes adivinen se les obsequia una botella de vino.

Los clientes comen sin cubiertos porque es muy difícil manipularlos con los ojos tapados.

"La idea es quitar la formalidad de ir a comer", aseguró Vargas, quien también se dedica a dar clases de cocina.

Racó no solo se dedica a realizar estas cenas temáticas. Su público meta son los clientes que llegan a almorzar, principalmente personas que trabajan en los alrededores de barrio Amón.

El costo de la cena a ciegas es de ¢18 mil por persona. Si usted está interesado, se puede comunicar directamente con Daniel Vargas a través de Facebook, el info@racorestaurante.com o el número 7013-8382.