Chinchilla confía que reconocimiento a su gobierno vendrá con el tiempo

A ocho días de entregar el poder, la presidenta Laura Chinchilla expresó este jueves que confía que el reconocimiento a su administración vendrá con el tiempo.

"Estoy segura de que el buen juicio de los ciudadanos, así como el paso del tiempo permitirán contrastar nuestro legado recogido en programas y acciones que perdurarán", manifestó la Presidenta en su último informe de labores, que leyó ante los nuevos diputados a partir de las 8:42 p.m.

Chinchilla manifestó en su discurso, de 35 páginas, que más adelante se determinará que en materia de infraestructura, por ejemplo, las victorias superaron las derrotas, aunque dijo que "las segundas resultaron siempre más sonoras que las primeras".

En su intervención, citó logros, reconoció errores y luchas perdidas. Dijo que gobernó en un entorno adverso con una crítica situación económica, desastres naturales y la actitud hostil del gobierno de Nicaragua.

Chinchilla -quien entrega la Presidencia con altas notas de reprobación popular, según distintas encuestas de opinión pública- afirmó que, pese a las adversidades que enfrentó su administración, hereda un país más seguro.

Declaró que las metas alcanzadas por su gobierno le permiten afirmar que cumplió con el país. "Entregamos una Costa Rica encaminada hacia un futuro más promisorio, aunque muchos no lo perciban así", indicó.

Detalló que su administración deja una economía estable con una tasa de crecimiento promedio del 4,5 por ciento, con tendencia a una mejora en la generación de empleos y con una baja tasa de inflación, acompañada por el impulso a la política comercial y a la competitividad del país.

s En materia de infraestructura, la Presidenta precisó que se consolidó, en los últimos cuatro años, una cartera de inversiones por un monto cercano a los US$3.500 millones.

Entre algunas obras, citó la nueva terminal aeroportuaria de Liberia, en Guanacaste, el nuevo muelle granelero en Caldera, en Puntarenas, y el nuevo muelle petrolero de Recope, en Moín. También se refirió al transporte ferroviario en Heredia, Cartago y próximamente en Alajuela.

En política social, además de citar logros en educación y salud, Chinchilla destacó la Red Nacional de Cuido, programa impulsado por su administración, que llegó a una cobertura de 32 mil niños en cuatro años.

Sostuvo que su administración libró una batalla por la sostenibilidad financiera de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y que tomó medidas para revertir un déficit de ¢169 mil millones, estimado por la Organización Panamericana de la Salud para 2013, en un superávit de ¢73.693 millones.

La gobernante también puntualizó logros en conservación del medio ambiente como, por ejemplo, alcanzar el 81 por ciento de la meta de carbono neutralidad que su gobierno se propuso para 2012.

Afirmó que la seguridad ciudadana fue el área que demandó mayor compromiso. Detalló que la tasa de homicidios pasó de 11 por cien mil a 8 por cien mil entre 2010 y 2011, y las muertes de mujeres en manos de sus parejas pasaron de un total de 49, en 2011, a 10, en 2013.

"Delitos como el robo de vehículos, el asalto a viviendas o a establecimientos comerciales han experimentado una importante caída", dijo.

Luchas perdidas, errores y críticas

Cinchilla reconoció que deja el gobierno con dos batallas perdidas: el déficit fiscal y la reforma institucional. En el primer caso, dijo que el límite lo impuso la Sala Constitucional y en el segundo la Asamblea Legislativa.

Expresó que aunque no se logró aprobar el proyecto de ley de Solidaridad Fiscal, su administración hereda una propuesta para resolver el problema fiscal que incluye planteamientos de distintos sectores del país.

Agregó que promovió un conjunto de propuestas de reforma institucional, que se alimentaron de las recomendaciones de un grupo de ciudadanos y que en su mayoría consistieron en reformas legales. El avance de estas terminó siendo tímido o casi nulo, manifestó.

La mandataria admitió que su gobierno cometió errores y dijo que otros "fueron producto de una cadena de malas decisiones o de decisiones a medias que venían de muy atrás".

A lo largo de su intervención, expresó críticas a la cobertura periodística de algunos medios de comunicación que, según ella, recurrieron "a la condena anticipada de sus iniciativas, a la retórica inflada en sus comentarios, a la falta de balance y ponderación para valorar los hechos, o a los titulares que convertían una buena noticia en algo dudoso o censurable".

En la última parte de su discurso, aprovechó para expresar agradecimientos a su equipo de trabajo, familia y al país.