Combatientes palestinos desafían a Israel y rechazan desarmarse

Guerra​Al igual que el movimiento islamista palestino Hamas, sus aliados de la Yihad Islámica aseguraron no tener ninguna intención de renunciar a las armas, una exigencia primordial de Israel

Miles de combatientes de la Yihad Islámica rechazaron este viernes desarmarse durante un desfile en una Franja de Gaza devastada, un gesto desafiante tres días después del alto el fuego que puso fin a una sangrienta guerra entre Israel y milicianos palestinos.

"Incluso durante la batalla, nunca cesamos de producir armas y redoblaremos nuestros esfuerzos con el objetivo de prepararnos para la próxima etapa, que será -eso esperamos- la batalla por la libertad", exclamó el portavoz de este grupo, Abu Hamza, mientras miles de combatientes participaban en un desfile militar en Gaza.

Los milicianos desfilaron con ropa militar y armas de asalto, así como con todo tipo de cohetes, como los lanzados contra Israel durante los 50 días de conflicto.

"Confirmamos la santidad de las armas de resistencia, y nuestra adhesión a ellas", añadió el portavoz de esta organización de inspiración iraní, segunda fuerza de combatientes en Gaza por detrás de Hamas.

El jefe de Hamas, Jaled Meshal, pronunció unas palabras similares la víspera desde su exilio en Doha. "Las armas de la resistencia son sagradas. No aceptaremos que estén en la agenda", declaró Meshal en referencia a las negociaciones previstas entre palestinos para transformar en tregua duradera el alto el fuego cerrado este martes.

Los combatientes palestinos recibieron el apoyo de Irán, uno de los principales enemigos de Israel. El general Mohamad Ali Jarafi, jefe de los Guardianes de la Revolución, prometió reforzar la ayuda militar iraní en la Franja de Gaza, pero también en Cisjordania.

La desmilitarización de Gaza es un imperativo para Israel. Es "la única vía hacia la paz", sostiene el sitio web del ministerio de Relaciones Exteriores, que cita al jefe de la diplomacia Avigdor Lieberman.

Este asunto forma parte de los temas en discordia que complicaron los esfuerzos durante varias semanas de negociaciones bajo auspicio egipcio para lograr el cese de las hostilidades entre el ejército israelí y Hamas, que controla este superpoblado enclave palestino de 362 km2.

La Yihad Islámica, que también participó en los combates y en las negociaciones, aseguró el viernes haber perdido 121 soldados.

Tras varias treguas unilaterales o bilaterales abortadas, ambos bandos cerraron finalmente un acuerdo sobre un cese del fuego ilimitado, poniendo fin a 50 días de guerra.

La ofensiva israelí mató a 2.143 palestinos, mientras que los cohetes palestinos lanzados desde Gaza mataron a cuatro civiles en Israel. Asimismo, 67 soldados israelíes perdieron la vida.

En este tercer día de alto el fuego, los habitantes de Gaza aprovecharon la relativa normalidad en el territorio, donde barrios enteros fueron reducidos a ruinas por las bombas en Shejaiya, Beit Hanun o Rafah.

Decenas de niños de la ciudad de Gaza jugaban también en la playa con las olas sin temer ya a los bombardeos israelíes. No muy lejos, los pescadores se lanzaron al mar para aprovechar la extensión de su zona de pesca, una de las pocas concesiones hechas por Israel a cambio del fin del disparo de proyectiles contra su territorio.

En Hebrón (Cisjordania), varios miles de palestinos desfilaron tras el rezo del viernes para celebrar "la victoria en Gaza" con banderas de Hamas y réplicas de fusiles y cohetes.

En Jordania, el Parlamento saludó el alto el fuego como "una nueva victoria de la resitencia" palestina y en las calles de Amman 10.000 personas, convocadas por los Hermanos Musulmanes, manifestaron para festejar la "victoria de Gaza".

En Israel, sin embargo, un sondeo publicado por el diario Maariv señala que el 61% de los encuestados piensan que su país no ganó la guerra, si el objetivo era instaurar una calma duradera. El 58% de los interrogados (judíos israelíes) consideran un error la aceptación de un alto el fuego ilimitado.

El acuerdo de tregua no se hizo público. Nuevas negociaciones deben celebrarse dentro de un mes, con el objetivo de alcanzar un acuerdo para que las armas no vuelvan a escucharse en un territorio que ha experimentado tres guerras en seis años.

Estas negociaciones abordarán temas más difíciles, como la desmilitarización de Gaza, la reapertura del aeropuerto del territorio o la liberación de decenas de presos políticos solicitada por los palestinos.