Dale la mano y te abomban la red

Argentina 1 - Suiza 0

Gol: Ángel Di María (118”)

Ricardo Rodríguez, el lateral suizo, hijo de español y chilena, cumplió una misión complicadísima: anular a nada menos que Ángel Di María. Por más de 117 minutos de juego, Rodríguez hizo el trabajo. Di María no encontraba la combinación para abrir el cerrojo impuesto por el suizo. De hecho, se movió hacia la izquierda, buscando espacios libres para moverse.

Suiza repitió la constante de este Mundial de los equipos clasificados segundos en su grupo: crecer en cada partido. Después de la aparatosa goleada que le propinó Francia en el primer juego, los suizos, de la mano del incisivo y electrónico mediocampista Xherdan Shaqiri (origen albanés), se metieron las faldas, inflaron pecho y empezaron a soltarse más en cada presentación.

Hoy llevaron esa actitud hasta las últimas consecuencias. Octavos de final contra Argentina, siempre favorita para ganar los Mundiales. La albiceleste, aunque todavía sin dar un espectáculo convincente, llegó al Arena de Sao Paulo con el viento de las opiniones a su favor. Con Lavezzi -sustituyendo al lesionado Kun Agüero-, Di María, Higuaín y la superestrella Lionel Messi al comando de la ofensiva argentina, no era un panorama plácido el que enfrentaban los seleccionados de Hitzfeld.

Al minuto 22 había un tiro a marco directo (Messi) en la tabla de los números. Era un partido cerrado, cerebral, un pulso táctico. Los más claros acercamientos a gol de la primera parte fueron de los suizos. Shaqiri tuvo que ver en los dos, sirviendo en bandeja oportunidades que desaprovecharon Granit Xhaka y Josip Drmic.

El arquero Diego Benaglio empezó a trabajar en el segundo tiempo. Los argentinos empezaron a adelantar sus líneas y a mover las suizas hacia atrás. Le tapó a Rojo, a Higuaín, a Di María. Suiza contraatacaba, pero fallaba en los detalles finales. Perdonó y, por supuesto, no sería perdonada.


Si alguien esperaba cansancio del lado suizo en el alargue, esperó mal. Si bien, tirados atrás, resistiendo la insistencia argentina, Suiza se encaminaba hacia la definición por penales.

Pero Argentina por algo es siempre favorita para llevarse la Copa. Dale la mano que te abomban la red. A dos minutos del final del segundo tiempo extra, Palacio robó una pelota en la media cancha, la dio a Messi que regateó, dejó a dos tirados y se encaminó al área de Benaglio, vio a Di María por la derecha, desmarcado por una vez, se la sirvió y Ángel metió a los argentinos donde les corresponde seguir: cuartos de final.

Hubo un vertical que salvó a la albiceleste en la jugada siguiente. Pero los "casi" no juegan en el fútbol. Suiza perdonó y luego fue ajusticiada. Argentina sigue y punto.