Decide Tibás

Liga Deportiva Alajuelense 0 - Deportivo Saprissa 0

Llegó la noche de la final con la que sueñan las dos aficiones más grandes del país. El duelo máximo del fútbol nacional. Un partido elevado al cuadrado: clásico y final. Sumemos que los archirrivales empatan en cantidad de campeonatos ganados (29) y que esta final resolverá cuál de los dos tendrá más cetros con su nombre.

Qué mejor escenario preliminar para el evento planetario al que, en pocas semanas, vuelve a participar la Selección Nacional de Fútbol: el Deportivo Saprissa y la Liga Deportiva Alajuelense vuelven a medirse en una definición por el campeonato.

Los primeros minutos en el Morera Soto anunciaban un partido de altas apuestas de parte de los dos equipos. Alajuelense entró a buscar la zona de peligro de los morados y rápidamente se enteró de que a eso mismo venía el once de González.


Desde temprano, McDonald en la Liga y Arauz en Saprissa enviaron señales de alerta a las zonas defensivas. Iba a ser un partido de equipo contra equipo, de fidelidad al guion táctico, de banquillo y timonel. Ambos cuadros confiaron en el pasabola, sobre todo en los pasajes del primer tiempo en que se turnaron el dominio del balón, de las acciones y de las ideas.

Saprissa supo presionar salidas y anticipar las intenciones de los rojinegros. Kevin Sancho vivió en carne propia lo que esa presión pudo haberle costado en pies de Arauz que erró por poco un globo que ya había superado a Pemberton.

En el otro extremo de la cancha, MCDonald remataba y exigía al portero Carvajal, o ponía balones que buscaban a sus compañeros en el área pequeña de los morados.

Por el centro, Badilla y Alonso ya habían entablado un pulso que se extendería por el resto del juego. Futbol y boxeo entre excompañeros de equipo y compañeros de generación.

Sin oportunidades claras de anotar, saprissistas y alajuelenses buscaron el gol, si bien el partido se fue desplazando, conforme pasaban los minutos, hacia una zona de mayor prudencia.

Saucedo perdonó. Gutiérrez también. Así se fueron a los camerinos con el marcador en cero.

El segundo tiempo no iba a traer cambios en los números. Los técnicos de ambos banquillos usaron los cambios permitidos, todos reforzando ofensiva y media cancha pero el pulso iba a quedar donde estaba.

De las variantes, Bustos Golobio fue el más visible. Entró a figurar y a acercarse al gol. Pero quedó en el casi. Guzmán levantó protagonismo en el complementario, atreviéndose a rematar a distancia. Por su parte, McDonald, alimentado por la energía fresca de Salvatierra (sustituto de Alonso), estuvo a punto de romper el empate que minutos después sería definitivo.

Todo quedó para los noventa minutos del próximo sábado. En Tibás se romperán dos empates, el de esta final y el de los 29 campeonatos que exhibe cada equipo.

Foto de portada, tomada de lda.cr (Sitio oficial de LDA)