Destino Fortaleza

Costa Rica 1 - Irlanda 1

Goles: Kevin Doyle (18”), Celso Borges (64”)

En Filadelfia, en las entrevistas al final del partido, camino a vestidores, jugadores y reporteros ticos coincidieron en la calificación “un gran partido”. Lo mismo dijo el DT Pinto en la conferencia de prensa. O algo parecido. Es difícil coincidir con lo que más bien entra en un territorio muy cercano a la exageración. En la contabilidad de estos dos partidos de fogueo quedan tres tiempos de un fútbol sin esqueleto, errático y pasivo, y uno de voluntad y vergüenza deportiva. Por suerte, y es justo decirlo, ese tiempo a nuestro favor fue el más cercano a Brasil.

La primera parte de esta noche fue una extensión del partido del lunes contra Japón. Un rival de menores condiciones que los asiáticos nos anotó al minuto 17 aprovechando la zona blanda de la Tricolor, la defensa. Un balón aéreo que despegó pasadita la media cancha y encontró a Kevin Doyle en la mitad de la línea del área grande, desde ahí cabeceó desmarcado y superó a Keylor Navas.

Baldazo de agua fría para los numerosos ticos que convirtieron el PPL Park en Filadelfia en cancha local para la Sele. Y baldazo de agua fría también para un país que esperaba ver a su equipo jugar con confianza y determinación. La reacción no iba a llegar hasta los segundos 45 minutos. Después de los únicos dos avances hasta el marco del guardameta David Forde en la primera mitad, vino la expulsión de Giancarlo González. Una jugada en la media cancha, lejos de nuestro arco, en la que González se dejó llevar por las hormonas, como un principiante. Falta violenta y menos innecesaria que inexplicable cuyo resultado fue debilitar a un equipo que estaba debajo en el marcador y que todavía no encontraba su lenguaje.

Vino el descanso, vino el momento para reflexionar en los camerinos. Y algo bueno sucedió. La Sele que salió a la cancha en los segunda mitad mostró, desde los primeros minutos, una actitud diferente. No el fútbol de clase que afirmó Pinto en la conferencia de prensa una vez finalizado el encuentro, pero sí ese juego que apuesta por el balón en el piso en lugar de pelotazos de canchas abiertas.

Algo más cercano al fútbol que ha mostrado la Sele en mejores momentos.

Joel se entendió con Ureña, la Tricolor tomó posesión del medio campo, Duarte confió en su capacidad para poner pases precisos a distancia. Así fue que Campbell taladró un agujero en la zaga de los irlandeses con un balón filtrado que Ureña siguió hasta obligar a la falta del portero Forde. Penal. Celso Borges cobró con potencia y devolvió el oxígeno a la Sele y a las graderías.


Minutos después, el central compensaría a los irlandeses señalando un penal dudoso en entrada de Quinn hombro a hombro con Heiner Mora. Pemberton le negó el gol al veterano Robbie Keane en vuelo gimnástico. Bien para fortalecer la confianza del guardameta que figura como sustituto del titular Navas.

Así terminó el partido, con un gol para cada uno. Hay que reconocer el cambio de actitud en el segundo tiempo, jugando con un hombre menos. Pero el nivel de fútbol necesario para enfrentar a los rivales del grupo D es, sin duda, mayor a lo que se vio en estos partidos preliminares al Mundial. Confiemos en que fueron partidos de preparación, de últimos ajustes. Y esperemos una representación digna de los mejores momentos de una Selección que supo sacar pecho para llegar adonde llegó.

Nos vemos en Fortaleza el sábado 14. Que venga Uruguay.