El área de las casas de Escazú, Belén y Santa Ana triplica la media nacional

#EstadodelaNación​Estado de la Nación señala brecha social en distribución territorial


El tamaño de las viviendas y el lugar en el que están situadas refleja la segregación especial y la creciente desigualdad entre los habitantes del Gran Área Metropolitana (GAM).

Así de enfático es el Vigesimoprimer Informe del Estado de la Nación presentado este martes.

Entre el 2011 y el 2012, el área promedio de casas en los cantones de Curridabat, Escazú, Belén, Montes de Oca y Santa Ana es de 186 metros cuadrados, área que casi triplica la media nacional.

En contraste, los cantones de León Cortés, Acosta y Alvarado registran las viviendas con menor tamaño a nivel nacional: 51 metros cuadrados. Mientras que en la Gran Área Metropolitana son Alajuelita y Desamparados los que encabeza el ranking de las casas más pequeñas; la razón, en este caso, es que estas comunidades albergan varios proyectos de interés social.

En suma, el Estado de la Nación determinó que los hogares de altos ingresos se encuentran al este y oeste de la ciudad de San José y en algunas zonas periféricas de Heredia, mientras que en sur del mapa josefino se encuentran las casas de interés social y de personas económicamente vulnerables.

El investigador Leonardo Merino explicó que parte de las razones que explican este fenómeno es que el 70 por ciento de las edificaciones de la GAM están destinadas a uso residencial y que la mayoría son llevadas a cabo por desarrolladores privados. De hecho, por cada proyecto de vivienda del Estado, hay ocho privados.

investigador, leonardo merino

Para el sociólogo e investigador de la Fundación Promotora de Vivienda, Franklin Solano, la división sociogeográfica de las ciudades no es un fenómeno nuevo, pero destacó que en los últimos años se ha ido agudizando, lo que genera una amenaza para la estructura social, pues cada vez hay menos relación de clases.

El experto destacó una de las medidas que se puede implementar es desarrollar viviendas al alcance del bolsillo de diversas clases sociales –no solo para las más acaudaladas– en estructuras verticales, aunque esto implica una serie de retos.

Otra estrategia que solventaría la desigualdad en cuanto al acceso a la vivienda es reducir la inequidad de ingresos y oportunidades de la población, pues a medida que las clases económicamente vulnerables escalen en su condición, tendrán una oferta más variada para alcanzar una solución de vivienda.

investigador, franklin solano

Foto: Avenida Escazú