El teatro Cervantes de Tánger, agonizante, cumple su primer centenario

Cien años después de su construcción, el teatro Cervantes de Tánger, en el norte de Marruecos, una obra maestra de la arquitectura española del siglo XX en el que aún resuenan las voces de célebres tenores, está prácticamente en ruinas.

No muy lejos del puerto viejo, en plena metamorfosis por la construcción de una marina para embarcaciones deportivas y de recreo, el recinto se erige aún como un testigo privilegiado de la Historia pero, la pregunta es inevitable, ¿por cuánto tiempo más?

La historia del edificio se remonta a 1911, cuando un rico comerciante español, Manuel Peña, decide construirlo para dedicárselo a su esposa, Esperanza Orellana, una apasionada del teatro.

Cerrado desde 1974, el teatro Cervantes fue, durante mucho tiempo, arrendado por el Estado marroquí por un dírham (moneda local) simbólico, siendo España siempre su propietario. Ambos países nunca llegaron a un acuerdo para su restauración, la cual se estima puede costar hoy unos cinco millones de euros.