Elena Poniatowska defiende la escritura militante: "Creo en la indignación"

A sus 81 años, la flamante Premio Cervantes Elena Poniatowska no pierde su espíritu combativo y defiende a ultranza la escritura militante: "Creo en la indignación", recalca durante una entrevista en la Feria del Libro de Guadalajara.

Desde una pequeña sala vidriada de la feria, la menuda "Elenita" recibía pacientemente a la prensa y, mientras los curiosos no dejaban de saludarla y tomarle fotos, bromeaba con que debería haber estado en la multitudinaria manifestación opositora por el primer año de mandato del presidente Enrique Peña Nieto "en vez de estar aquí dedicándome a la vanidad".

"Yo creo en la indignación, creo en la denuncia, creo que uno tiene que servir para eso, para ser un canal", manifestó Poniatowska, casi tan conocida por sus escritos como por su apoyo desde hace años al dos veces candidato presidencial de izquierda Andrés Manuel López Obrador, que incluso la contemplaba como ministra de Cultura de haber ganado las elecciones de 2012.

Nacida en París en 1932, descendiente del último rey polaco y emigrada a México a los 10 años, Poniatowska se deshizo pronto de su pasado noble para enrolarse en la defensa de los más desfavorecidos, lo que la hizo merecedora del apodo de "Princesa Roja" en su propia familia.

"Creo muchísimo en estar entre la gente, creo mucho en salir a la calle, en que la realidad tiene que ser parte de tu vida", señaló la autora, que conoció la fama con "La noche de Tlatelolco" (1971), un libro testimonial sobre la matanza estudiantil de 1968 en la Ciudad de México, con muchas voces conseguidas en la capitalina cárcel de Lecumberri.

Moviéndose "como un ratón por todas partes" favorecida por el que creía un defecto en su infancia, ser "chaparrita" (bajita), Poniatowska asegura que "la cárcel es el mejor lugar en la tierra para encontrar gente dispuesta a contarte su vida, aunque sean mentiras, que también son valiosas o decirte 'Sácame de aquí', porque están viviendo en el giro de la nada".

Periodista orgullosa desde hace casi 60 años, Poniatowska defiende la profesión de "la infinita lista de frases en contra de los periodistas" como que "somos un género menor y que el que se dedica al periodismo trabaja muy rápido y muy mal".

"Yo recuerdo cuando yo me inicié en el periodismo (...) nunca te dejaban sacar nada sobre la pobreza porque la pobreza se consideraba que denigraba México ni tampoco se prestaba atención a la creatividad de la gente", recuerda la escritora, que sigue colaborando actualmente con el diario de izquierdas La Jornada.

A los invisibles y a los artistas dedicó Poniatowska buena parte de su carrera, logrando hacerse un hueco en el círculo de influyentes intelectuales de México gracias a sus celebradas entrevistas con personalidades como el pintor Diego Rivera o Leonora Carrington, los escritores Carlos Fuentes o el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.

"A los intelectuales les serví porque les hacía miles de entrevistas. Les fui muy leal también, muy apoyadora siempre, pero yo no sé si encajo o no" en ese círculo, expresó la autora de "Hasta no verte Jesús mío" (1969), "Querido Diego, te abraza Quiela" (1978) o "La piel del cielo" (2001).

Ganadora del premio Rómulo Gallegos en 2007 por "El tren pasa primero" y del Alfaguara de novela 2001, la también cuentista y ensayista confiesa que "nunca" cree merecer nada, tampoco el premio Cervantes 2013 que le concedieron el 19 de noviembre.

"Yo ya estoy de salida, pero el premio ayuda para que volteen los ojos y le den premios a mujeres", sentencia la escritora, que se encuentra promocionando su último libro "El universo o nada", una biografía sobre su difunto marido, el astrónomo Guillermo Haro, de quien cree que gozaba de la profesión "más romántica".

Foto: RONALDO SCHEMIDT / AFP