Emiratíes luchan por conservar sus costumbres en un país donde los extranjeros son mayoría

globalización​Originarios representan solo el 11 por ciento de una población de 8 millones

Dubai es un ultramoderno lugar edificado a gran velocidad. Es la pieza de exhibición de los Emiratos Árabes Unidos.

Los centros comerciales abundan y adentro se encuentra la imagen de una mujer con el tradicional vestido en medio de un mar de extranjeros.

Es el contraste entre la rápida modernización y la sociedad tribal tradicional en los Emiratos.

Aquí los emiratíes representan solo 1l por ciento de una población de 8 millones, por lo que su estilo de vida beduino se transformó con la repentina riqueza que trajo el petróleo.

Después llegó una marea de influencias de los trabajadores extranjeros que llegaban atraídos por lucrativos contratos de las empresas energéticas, oportunidades de negocios y trabajo.

Ellos trajeron también un estilo de vida que contrasta bruscamente con la conservadora nación musulmana.

La joven federación formada en 1971 se enfrenta a la tentación de abrirse a la modernidad bajo el riesgo de quebrantar sus tradiciones.

Algunos dicen que la tradicional cetrería se remonta a hace 11 mil años y es un pilar de la sociedad tradicional, pero la sociedad ha puesto en peligro el hábitat natural de estos animales. Aunque ya se han promulgado algunas leyes par proteger a algunas aves rapaces.

Con los trabajadores extranjeros superándoles en número, los políticos intentan atraer a los locales al trabajo en el sector público y privado. En 2014 se introdujo el servicio militar obligatorio para los hombres y las mujeres pueden acudir como voluntarias.