Enardecidas protestas en México ante estéril búsqueda de 43 estudiantes desaparecidos

indignaciónAtaque contra jóvenes ha generado una ola de indignación sin precedentes recientes

Miles de personas salieron a las calles este miércoles en la capital y otras ciudades de México, en enardecidas protestas para exigir a las autoridades encontrar a 43 estudiantes desaparecidos, tras ataques armados de policías y sicarios, aparentemente orquestados por un alcalde.

"¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!", era el grito que resonaba como un mantra en las calles de Ciudad de México, durante una manifestación nocturna encabezada por los desesperados padres de las víctimas.

A la luz de antorchas y velas encendidas, cerca de 45.000 personas marcharon para mostrar su indignación a las autoridades, que tras casi un mes de investigaciones, han arrojado pocas luces sobre este caso encriptado en los oscuros nexos del narcotráfico y la cúpula del poder.

"Estoy indignado por lo que pasó, pudieron ser mis alumnos, mis hermanos, mis hijos", dijo a la AFP Jorge de la Peña, profesor de la pública Universidad Nacional Autónoma de México, entre el estruendo de tambores, guitarras y silbidos.

Estudiantes del Magisterio de Ayotzinapa, una comunidad del empobrecido estado de Guerrero (sur), fueron atacados a balazos en la cercana Iguala por policías municipales cuando acababan de recaudar fondos para su combativa escuela.

Los ataques, ocurridos la noche del 26 de septiembre, dejaron seis muertos y, según las investigaciones, 43 estudiantes sobrevivientes fueron entregados al cártel Guerreros Unidos por policías de Iguala y de la vecina comunidad de Cocula.

"El culpable de estos desaparecidos es el Estado, no los narcos como nos quieren hacer creer", comentó Javier León, uno de los miles de estudiantes de todo el país que se unieron a la marcha de la capital.

Horas antes, la Fiscalía General ordenó las capturas del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, hermana de tres narcotraficantes, y por primera vez acusó a la pareja de ordenar los ataques.

México está acostumbrado a crímenes atroces desde el inicio de una ofensiva militar antidrogas en 2006, pero el ataque contra estos estudiantes ha generado una ola de indignación sin precedentes recientes.

Las protestas se extendieron este miércoles como mecha de pólvora en varios estados.

En la propia Iguala -situada a 200 kilómetros de la capital-, maestros y estudiantes incendiaron la alcaldía en medio de gritos contra el edil y el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, a quien exigen renunciar.

En el lugar, no había presencia de los centenares de agentes federales que están ahora al mando de la seguridad de esa ciudad de 140.000 habitantes.

En Jalisco (oeste), cerca de 10.000 estudiantes de la Universidad de Guadalajara salieron a las calles en dos ocasiones, y en la fronteriza Ciudad Juárez (norte) los manifestantes cerraron un puente internacional que conecta con la estadounidense El Paso.

Las protestas también se replicaron en Morelos (centro) e incluso en Argentina, donde unas 200 personas se manifestaron ante la embajada de México.

En tanto, el fiscal general, Jesús Murillo Karam, informó que se expidieron órdenes de detención contra el alcalde de Iguala, su esposa y su secretario de Seguridad Pública "en su calidad de probables responsables como autores intelectuales".

Es la primera ocasión en la que la Fiscalía, que tiene a 52 detenidos -entre ellos a 22 policías de Iguala- señala a presuntos autores intelectuales de este caso que ha vuelto a desnudar el drama de las más de 22.000 personas desaparecidas en México desde 2006.