Estado de gracia

Goles:

Xabi Alonso (26”)

Robin van Persie (43”, 72”), Arjen Robben (53”, 80”), Stefan de Vrij (64”)

Esta crónica sólo puede empezar de una manera: con el gol de Robin van Persie. También así va a terminar. Los equipos salieron a la cancha con sus uniformes B (España de blanco, Holanda de azul) y Holanda -desde el 26”- pierde por un gol . Diego Costa, abucheado por todo Brasil cada vez que toca el balón, logró engañar al árbitro Rizzoli que cobró penal para España. Xabi Alonso puso a los campeones arriba en el marcador.

Pero ahora de Blind recibe el balón pegadito a la banda en el medio campo, levanta la mirada y patea con zurda una parabólica en dirección al área de Casillas. Robin van Persie ya está corriendo, Ramos y Piqué no entienden por qué un balón tan lejano puede ser riesgoso. Van Persie sigue avanzando, no pierde de vista el balón aéreo, entra al área, salta y se suspende en el aire para cabecear y globear la pelota sobre Casillas. Cabezazo y vaselina. Iker apenas reacciona, como para no arruinar el momento estético, la perfección geométrica, la obra maestra.

Robin van Persie cae de panza, come zacate, se levanta mientras grita gooool, empieza a correr buscando primero la línea final y luego el banquillo de sus coequippers (si miran bien, cuando corre hacia van Gaal, atrás, en la gradería, se ve una bandera de Costa Rica). Todo esto, el gol, el aterrizaje, la carrera jubilosa, sucede en cámara lenta. Desde hoy y para siempre.

Ahí, en el minuto 43”, con ese gol, Holanda entró en estado de gracia, al mismo tiempo que España empezaba a vivir su viernes 13. Todo fue armonía, vigor, inteligencia del lado holandés. Todo fue torpeza, temor y crujir de dientes en el lado español.

Arjen Robben vivió su tarde de revancha, cobró cara la sangre en el ojo desde la final del 2010. Corrió como poseído, encogió a Ramos y a Piqué, enfrentó a Casillas como hace cuatro años pero esta vez no falló. Y lo hizo dos veces.

Robin van Persie también repitió, ante una papa caliente que Ramos le tiró a Casillas con el holandés demasiado cerca como para perdonar.

Antes había anotado Stefan de Vrij, cabeceando pegado al segundo palo de Iker.

El DT Del Bosque, como acostumbra, no celebró el gol de Xabi Alonso en el 26”. Lo hubiera hecho.

Volvamos al minuto 43”. ahí va el balón, traza una curva aérea, van Persie corre desde atrás, por el centro, la diosa griega le pone alas en los pies, van Persie se eleva, horizontal en el aire cabecea. Y no vuelve nunca a la Tierra.