Extensión de discursos presidenciales del 1º de mayo se ha quintuplicado en 150 años

AnálisisEn la segunda mitad del siglo XIX la alocución ocupaba 1,5 páginas en contraposición con 9 cuartillas en el siglo XXI

En 150 años, los discursos presidenciales del 1º de mayo en Costa Rica se han transformado de informes con una extensión promedio de dos páginas en sus inicios, a rendiciones de cuentas de 40 ó 50 cuartillas en la actualidad, que desglosan el estado de nación en la economía, la salud, la seguridad y el empleo, entre otros temas que a mediados del siglo XIX apenas se mencionaban de forma generalizada.

En la década de 1864 a 1874 la extensión promedio de los discursos presidenciales del 1º de mayo no superó las 1.500 palabras; tal es el caso de las alocuciones de Jesús Jiménez en 1864, 1865 y 1866 o las de José María Castro Madriz en 1867 y 1868, textos que no excedieron las 1,5 páginas. En contraste, los últimos 10 discursos presidenciales (2004-2014) tienen una longitud media de 8.144 palabras (9 páginas): cinco veces más que el promedio de hace 150 años.

Mensaje histórico

El discurso presidencial del 1º de mayo evolucionó de una costumbre costarricense al comienzo de la vida republicana, a una obligación contemplada en el artículo 139 de la Constitución Política desde 1949.

Este artículo indica como deber exclusivo de quien ejerce la Presidencia de la República “presentar a la Asamblea Legislativa, al iniciarse el primer período anual de sesiones, un mensaje escrito relativo a los diversos asuntos de la Administración y al estado político de la República y en el cual deberá, además, proponer las medidas que juzgue de importancia para la buena marcha del gobierno, y el progreso y bienestar de la Nación”.

Con contadas excepciones, el 1º de mayo se ha mantenido invariablemente en el último siglo como el día para dar a conocer el estado de la nación, en contraposición con el lapso comprendido entre los años de 1826 a 1890, cuando la inestabilidad política alteraba la regularidad del discurso.

En 1856, en plena Campaña Nacional de Costa Rica contra la ocupación del ejército estadounidense filibustero, el tercer presidente de la República, héroe y libertador nacional, Juan Rafael Mora Porras, emitió su informe un 3 de agosto. Un año después debió hacerlo el 3 de setiembre, pues el estadounidense y más conocido de los denominados filibusteros, William Walker, se rindió un primero de mayo.

El analista político y exdiputado del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Constantino Urcuyo, califica el discurso presidencial del 1º de mayo como un acto solemne y valioso para el ejercicio del control político: parte del alma de la Asamblea Legislativa.

analista, constantino urcuyo

La extensión de los mensajes presidenciales no está condicionada por ninguna ley o reglamento. Así, los hay de minutos y también de horas.

Breve y conciso fue el 15° presidente de la República, José Joaquín Rodríguez (1890-1894) en mayo de 1891 durante la apertura de las sesiones ordinarias de la Asamblea Legislativa.

“Mi ánimo no se encuentra hoy en situación de entrar en detalles que vuestro patriótico celo y atento estudio hallarán en las diversas memorias”, dijo el entonces Presidente, a modo de justificación frente a los diputados.



En contraposición, el 38° presidente de la República, Rodrigo Carazo Odio, fue un orador de textos extensos y ágil en la retórica. Sus discursos fueron los más largos frente a la Asamblea Legislativa en el cuatrienio de 1978-1982.

ANALISTA, CONSTANTINO URCUYO

Desde la Segunda República, a partir del año 1949, los siete presidentes del partido Liberación Nacional suman 38 discursos; 16 corresponden a mandatarios del Partido Unidad Social Cristiana, 8 al Partido Unificación Nacional y 4 al Partido Unión Nacional.

La cantidad no se traduce en extensión. Los mandatarios verdiblancos han tendido a hablar menos en sus informes de labores que el resto de presidentes. Cada uno de ellos dedicó, en promedio, la mitad del tiempo que cualquier otro mandatario necesitó para rendir cuentas ante el primer poder de la República, la Asamblea Legislativa.

“Ahí les llegarán las memorias”

En estos 150 años, al menos tres presidentes brindaron mensajes tan escuetos que no entregaron cuentas sobre su trabajo y en su lugar optaron por desearle al Poder Legislativo éxitos en el año que se aproximaba.

La alocución del presidente provisorio en 1869, Jesús Jiménez, fue de apenas media página, en la cual afirmaba que la tranquilidad pública estaba asegurada, y agradecía que la "Providencia" hubiera "salvado" al pequeño pueblo que él dirigía de "los horrores de la guerra civil".

En 1891 y 1894 José Rodríguez Zeledón, 15° presidente del país, entregó también dos breves discursos, que dejaban para el futuro la entrega de mayores detalles sobre su labor.

Más recientemente, el 1° de mayo de 1974, durante su último discurso, el 36° presidente de la República, José Figueres Ferrer Figueres (1948-1949; 1953-1958; 1970-1974) señalaba que la situación económica nacional "es buena en muchos sentidos" y que entregaba una sociedad de más bienestar, justicia y cultura, pese a que no precisaba los aportes de su gobierno.

El texto de una página confía "el futuro de la Patria a Dios y a nuestros gobernantes venideros" y señala su satisfacción por las relaciones respetuosas con la Iglesia que, considera, representa valores espirituales que "juegan un papel importante en la lucha por el adelanto de los pueblos".

Solo dos presidentes se dirigían a los costarricenses

La mediatización de los mensajes presidenciales a través de la televisión e internet ha tenido un efecto en sus contenidos. Los Presidentes han pasado a redactar discursos pensando más en los ciudadanos que observan en sus palabras a través de ondas o cables electrónicos que en los congresistas presentes en el Congreso.


Aunque tal vez piensen más en el medio –la televisión- que en el público –los ciudadanos-, comenta el académico y experto en Comunicación Colectiva, Carlos Sandoval.

carlos sandoval, analista

En 150 años analizados por AmeliaRueda.com solo dos presidentes dirigieron sus alocuciones expresamente a los costarricenses, y no a los “legisladores” o “diputados”, hacia los cuales se destinan la mayor parte de los discursos presidenciales.

El 43° presidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002), dirigió sus cuatro informes a los ciudadanos, a quienes envió expresamente sus saludos. Así consta en cada uno de los documentos entregados a la Asamblea Legislativa. Lo mismo hizo Laura Chinchilla Miranda (2010-2014) en sus tres últimos informes presidenciales.

Los restantes mandatarios escogen saludos encabezados por “estimados señores diputados”, “legisladores” o similares, sin saludar o apelar a los “ciudadanos” o “costarricenses”, en general.

Un nombre para el discurso

Como si se tratase de un libro, un ensayo o una obra de arte, hace 50 años surge la tradición de titular la rendición de cuentas de cada 1° de mayo.

Uno de los primeros discursos con título data de 1970. “Don Pepe” escogió "Levantar la economía nacional de abajo hacia arriba" para su informe presidencial.

Otros ejemplos son el "Compromiso con la Esperanza", de Miguel Ángel Rodríguez (2001), "La patria es obra en Marcha", de Abel Pacheco (2004) o “Costa Rica, un hogar seguro”, de Laura Chinchilla Miranda (2014).

Líneas y citas

Algunos presidentes también aprovecharon sus discursos para recitar pasajes de la Biblia, cuentos de Esquilo y hasta leer poemas como parte de sus discursos.

Quien más destaca por el uso extenso de este recurso es el dos veces presidente de la República Óscar Arias Sánchez (1986-1990 y 2006-2010) particularmente en su segundo período presidencial. En el 2010, citó un pasaje del sexto capítulo de “Don Quijote de la Mancha”, un año antes recitó una oración de San Agustín (Concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar…) y en el 2008 citó versos de Mario Benedetti y Jorge Debravo ( “Os digo que seréis como campanas, como vientos o ritmos ... que romperéis fronteras, miedos, cárceles, soledades y círculos, que el infinito no os torturará, porque vosotros sois el infinito”).

Debravo también destaca en el discurso del socialcristiano Rodríguez Echeverría el 1° de mayo del año 2000. Rodríguez recitó el poema "Profecía" en el cierre de su alocución “Ha de llegar el tiempo de las compensaciones. De los panes calientes para cada mendigo. La hora, para el ciego, de las constelaciones. La hora del hermano, la hora del amigo”.

El mismo presidente también citó el primer libro de la biblia, el Génesis, en el discurso del 2002 “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado” acerca de la necesidad de buscar el desarrollo humano y el progreso en el país.

El 41° presidente de la República, Rafael Ángel Calderón Fournier (1990-1994), prefirió leer un poema del costarricense José Basileo Zeledón. “Yo miro hacia el pasado y no me asusta, yo miro hacia el futuro y no le temo, yo miro hacia la altura y la vislumbro , yo miro a la bajura y la comprendo, yo miro en el presente la confluencia de todos los caminos de lo eterno”.