Falta de espacios de convivencia en colegios públicos facilita deserción, concluye Estado de la Educación

CondicionesSolo un 41 por ciento de los 251 centros de educación diurnos públicos en el país tiene una oferta alta de esas zonas para sus estudiantes

La falta de espacios de convivencia en los colegios del país facilita la deserción, según concluye el quinto informe del Estado de la Educación publicado este martes.

Por primera vez en su historia, el estudio analizó la relación que existe entre la ausencia de zonas como gimnasios, comedores o canchas en los centros de educación secundaria y los índices de deserción y expulsión, encontrando una correlación directa entre ambos.

"El informe confirma que a mayor cantidad de espacios de este tipo mayores son los índices de retención en las instituciones. Esas condiciones se presentan principalmente en centros del Gran Área Metropolitana", afirmó el investigador del Estado de la Educación, Dagoberto Murillo.

Investigador Estado de la Educación, Dagoberto Murillo

Según el estudio, un 91 por ciento de los 251 centros educativos académicos diurnos en el país cumplen con la normativa que exige cuatro metros de superficie libre por cada estudiante matriculado, aunque no todos aprovechan ese espacio para zonas de convivencia adecuadas.

"Muchos de esos colegios cumplen con esa disposición pero cuando uno va al centro se encuentra con que esas áreas libres no cuentan con una topografía adecuada o bien no están disponibles para los estudiantes", aseveró Murillo.

El informe revela, por ejemplo, que de esos 251 centros solo el 84 por ciento tiene comedor, el 67 por ciento biblioteca, el 43 por ciento cancha y solo el 22 por ciento un gimnasio.

Además, el 41 por ciento presenta una dotación alta de esos espacios, frente a 32 por ciento una regular y el 27 por ciento una baja.

Los colegios con mayores carencias se ubican principalmente en zonas costeras y áreas rurales de los cantones de San Carlos, Upala, Buenos Aires y Pérez Zeledón.

Finalmente, el informe señala la urgencia de crear esos espacios en consenso con el cuerpo estudiantil, pues se detectó que aun cuando las zonas de convivencia existen no siempre son utilizadas por los alumnos, pues no todas llenan sus necesidades.

"Pasa que hay estudiantes que no utilizan los poyos porque no tienen enchufes para cargar sus teléfonos por ejemplo, las autoridades ya deben prever necesidades de ese tipo que hace unos años no existían", finalizó Murillo.