Gabriel García Márquez, escritor colombiano y referente mundial de las letras, murió a los 87 años en México

Gabriel García Márquez, ícono cultural de Colombia y Latinoamérica y figura indispensable de las letras universales, falleció este jueves 17 de abril en Ciudad de México, a los 87 años de edad, a causa de un cuadro de neumonía complicado por un cáncer linfático. Novelista, cuentista, guionista y periodista, Gabo, como lo llamaban afectuosamente amigos y lectores, fue el primer escritor colombiano en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1982. Su novela Cien años de soledad, publicada en 1967, es considerada la novela más importante en lengua castellana del siglo XX, cuna de Macondo, emblema del realismo mágico y del movimiento literario de los años 1960-1970, conocido como “boom latinoamericano”. Hasta la fecha, esta novela vendió más de 30 millones de ejemplares y fue traducida a 35 idiomas.

El 21 de octubre de 1982, a los 55 años, Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura.

Acudió a la ceremonia de entrega vestido con un liqui-liqui blanco, traje típico del Caribe oriental colombiano, rompiendo así con la rigidez del protocolo sueco por el bien de su propia salud emocional: sus padres, Luisa Santiaga y Gabriel Eligio, estaban seguros de que la muerte alcanzaría al primero de sus 12 hijos si vestía de oscuro en esa ceremonia.

Su discurso de entonces, titulado La soledad de América Latina, es una pormenorizada celebración a la resistencia cultural de América Latina, a sus herencias y a su autodeterminación, así como un homenaje a “esa energía secreta de la vida cotidiana, la poesía”.

“Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad”, reseñó el escritor.

Su carrera periodística antecede a su carrera literaria, sin embargo, García Márquez nunca luchó por fortalecer los límites entre ambas disciplinas y, por el contrario, llegó a defender la idea de del periodismo como un género literario “mayor de edad”. “Mi problema original como periodista fue el mismo de escritor: cuál de los géneros me gustaba más, y terminé por escoger el reportaje, que me parece el más natural y útil del periodismo. El que puede llegar a ser no sólo igual a la vida, sino más aún: mejor que la vida. Puede ser igual a un cuento o una novela con la única diferencia ­sagrada e inviolable­ de que la novela y el cuento admiten la fantasía sin límites pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma. Aunque nadie lo sepa ni lo crea”.

El escritor, nacido el 6 de marzo de 1927, en Aracataca, pequeño pueblo bananero del departamento de Magdalena (Colombia), era hijo de un telegrafista y de la hija de un coronel. Desde siempre mantuvo una intensa participación pública como intelectual comprometido y de izquierdas y su amistad con el presidente cubano Fidel Castro fue reseñada en artículos y documentales.

Empezó a estudiar derecho en 1947 pero desistió tres años después para dedicarse de lleno al trabajo como reportero y periodista. En 1958 se casó en Barranquilla con Mercedes Barcha, con la que estuvo casado hasta su muerte y con la que tuvo dos hijos, Rodrigo, actualmente director de cine, y Gonzalo, diseñador gráfico.

García Márquez vivió y trabajó en Colombia, España, Nueva York, La Habana y París pero desde comienzos de los años 1960 fijó su residencia en México. Entre sus obras sobresalen El coronel no tiene quién le escriba, Los funerales de la Mamá Grande, El otoño del patriarca, Ojos de perro azul, Crónica de una muerte anunciada, Relato de un náufrago, El amor en los tiempos del cólera y Del amor y otros demonios, llevada al cine en 2010 por la directora costarricense, Hilda Hidalgo.

Una única vez estuvo Gabo en Costa Rica: en 1996, durante la administración de José María Figueres Olsen. Durante un encuentro de tres horas en Casa Presidencial, el 7 de setiembre de ese año, el célebre autor colombiano compartió con algunas pocas figuras del poder político y cultural del gobierno.

La Escuela Internacional de Cine y Televisión de san Antonio de los Baños (Cuba), fundada en 1986, así como la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada en 1994 y con sede en Cartagena de Indias, son parte de su legado.

“¿Que por qué escribo?”, dijo una vez, sin saber que lo decía para siempre, o quizá, sabiéndolo. “Pues simplemente para que mis amigos me quieran un poquito más”.