Greenpeace quiere comprar industria de lignito en Alemania para frenar su desarrollo

ActivismoLa empresa sueca Vatenfall lanzó en septiembre el proceso para deshacerse de la totalidad de sus activos alemanes de extracción y producción de lignito

La organización ecologista Greenpeace se convirtió en un candidato sorpresa para comprar las actividades de explotación de lignito -carbón fósil- en Alemania de la empresa sueca Vattenfall, alegando que de esa manera limitará la expansión del sector.

Greenpeace Suecia publicó el martes en su sitio en internet una carta de intención de compra dirigida al banco de inversiones estadounidense Citigroup, designado por la compañía pública Vattenfall para llevar a cabo la operación.

"Vamos a discutir seriamente esa compra con Vattenfall. Tenemos un buen conocimiento de las cuestiones relacionadas con el futuro del mercado energético y de la evolución de las políticas climáticas", expuso Annika Jacobson, presidenta de Greenpeace Suecia.

Vatenfall se dijo abierta a discutir la propuesta. "Es un proceso abierto y todas las ofertas serias son bienvenidas", dijo una portavoz de la firma, Sabine Froning.

Vatenfall, tercer productor de electricidad en Alemania, lanzó en septiembre el proceso para deshacerse de la totalidad de sus activos alemanes de extracción y producción de lignito, así como de las minas y centrales térmicas y de diez centrales hidroeléctricas.

Las ventas se anuncian difíciles, en un contexto de bajo precio del carbón y de una oposición acérrima de los grupos ecologistas al lignito, un carbón mineral con un balance de carbono sumamente negativo.

Greenpeace explicó que teme la expansión de esa industria. "Si esa actividad se vende a otro candidato, es posible que se abran hasta cinco nuevas minas, que contienen el equivalente de 1.200 millones de toneladas de CO2", indicó la ONG.

Vattenfall no dio hasta el momento ninguna indicación de precios de esos activos. Su director general, Magnus Hall, había indicado en septiembre que se trataba de "una gran porción, con 8.000 empleados, que representa el 10 por ciento de la producción eléctrica de Alemania".

Greenpeace, que depende de donaciones de particulares, tiene un peso financiero ínfimo en comparación con Vattenfall.

La empresa sueca experimenta sin embargo dificultades, que la forzaron últimamente a una fuerte depreciación de sus activos, incluyendo los que ahora puso en venta.

La ONG, con sede en Holanda, indicaba en su último informe anual que su tesorería se elevaba a 18 millones de euros y advertía que en 2015 y 2016 sus fondos corrían el riesgo de disminuir, por el pago de indemnizaciones a empleados despedidos por motivos económicos.

Antes del lanzamiento oficial de la venta, dos grupos energéticos checos (CEZ y EPH, a través de su filial alemana Mibrag) habían manifestado interés por las explotaciones de lignito, pero las discusiones no parecen muy avanzadas.